La intendenta de Moreno presentó junto a otros dirigntes su espacio en CABA con un discurso de tono emocional y dialoguista. El plan para «reenamorar» al votante que se fue con Milei y la pelea por superar el estigma de los movimientos sociales.
Bajo un calor que no dio tregua, la esquina de Combate de los Pozos se convirtió ayer en la esquina donde Mariel Fernández decidió plantar bandera y sacar su construcción política fuera del conurbano. Con el lema «Se viene Mariel» como telón de fondo, la intendenta de Moreno inauguró un nuevo local de Reconquista en CABA, dejando en claro que su gestión ya no cabe solo en los límites de su distrito. Esto se produjo en un marco que reunió a una multitud de militantes y dirigentes políticos, mostrando una imagen de unidad al interior del peronismo.
Desde Reconquista señalaron que el lugar busca constituirse como un ámbito de articulación para dirigentes de diversos puntos de la provincia, con el objetivo de debatir la coyuntura bonaerense, y proyectar la construcción política para potenciar el liderazgo de Mariel Fernández.
El evento funcionó como un termómetro del volumen político que viene construyendo la dirigente del Movimiento Evita. En primera fila, se hicieron presentes intendentes bonaerenses como Mayra Mendoza (Quilmes), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gustavo Menéndez (Merlo) y Nicolás Mantegazza (San Vicente). El respaldo de los jefes comunales no fue un dato menor; simbolizó un vínculo sólido entre la gestión local y el proyecto político que Fernández busca impulsar.
La convocatoria también logró sentar en una misma mesa a figuras de distintos matices del peronismo. Entre los presentes estuvieron el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco, el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, y dirigentes de larga trayectoria como Jorge Taiana, Emilio Pérsico y Eduardo Valdés. También acompañaron la jornada los referentes de La Cámpora y el PJ porteño, Mariano Recalde, Lucía Cámpora y Paula Penacca, junto a Fernanda Miño, Leo Grosso, Patricia Cubría y el aporte cultural de Peteco Carabajal. También fue de la partida el espacio Futuro San Martín.
Uno de los momentos más importantes fue un mensaje de audio enviado por Cristina Fernández de Kirchner, que se escuchó con atención en la esquina porteña. La ex presidenta celebró la elección del nombre (marcó que le gustó mucho el nombre por «forma y contenido») y destacó la figura de la intendenta de Moreno: «Sos una dirigente que expresa ideas y territorio, convicción y gestión; es muy difícil juntar convicción y gestión de gobierno», lanzó CFK, bendiciendo el nuevo espacio como una herramienta clave para la disputa de ideas que atraviesa el país. La intendenta fue tajante al señalar que «por defensa propia» el movimiento no puede permitirse avalar la persecución política contra ningún dirigente.
Mariel no ahorró críticas al rumbo económico del país y definió la etapa actual como un esquema donde «se trabaja para el 1% de la población más rica», por lo que aseguró que en su espacio «no sobra nadie». Bajo esa premisa, Fernández planteó que la verdadera tarea política es la de «reconquistar» a la base social: «Necesitamos un peronismo que vuelva a enamorar, que recupere la esperanza y saque al pueblo de la tristeza profunda que tiene hoy», sostuvo, apelando a una reconstrucción del movimiento que exceda lo puramente electoral.
Mariel otorgó señales de hacia dónde apunta en materia de discurso político. Con foco en que el «peronismo vuelva a enamorar», señaló que es tiempo de una nueva etapa, afirmando que «cómo el peronismo no va a ser una construcción amorosa, si nació con una historia de amor, y queremos que nuestro pueblo viva mejor. Hoy nos duele lo que pasa con nuestro país, con nuestros jubilados y trabajadores». Enérgica, Fernández aseguró que «estoy dispuesta a dar mi vida al servicio de este pueblo», además de que «nadie lucha por lo que no ama».

Además, en su discurso que duró unos 20 minutos, la intendenta destacó que «Si estamos peleando por el bien común, ¿cómo carajo nos vamos a pelear entre nosotros? si entendemos y asumimos que el desafío que tenemos presente es grande, poderoso, en un mundo lleno de guerras, con Estados Unidos avanzando sobre América Latina, que quiere tener a nuestro país de rodillas». Recordando al Papa Francisco, Fernández exhortó a la militancia que «hagamos ruido, la dirigencia y los militantes somos responsables de lo que pasa, en el 2027 quiero gobierno peronista a nivel nacional, y gobierno peronista a nivel provincial».
Consultada por su propia candidatura, Mariel no ocultó sus intenciones de competir por la provincia de Buenos Aires, asegurando que es importante que el peronismo presente propuestas y empiece a recorrer la provincia de Buenos Aires.
Frente a la consulta de La Noticia Web, acerca de cómo interpelaría a ese votante indeciso, que pudo haber optado por La Libertad Avanza en los últimos comicios, y cómo se reenamora a ese votante, la intendenta de Moreno sostuvo que «considero que hay mucho peronista que fue cooptado por La Libertad Avanza, y hay que entender los procesos históricos también, las debilidades también de nuestra fuerza que hace que las personas elijan otra propuesta innovadora, pero que hace mucho daño. Debemos tener muchas reuniones, principalmente escuchar, tener empatía con el dolor que están teniendo».

La intervención de Mariel Fernández no solo destacó por su precisión, sino que apostó por una carga emocional que buscó, ante todo, reconstruir esperanza en un electorado golpeado. Con una gestualidad que por momentos recordó el estilo discursivo de CFK, la intendenta de Moreno dejó en claro que su ambición trasciende las fronteras de su distrito: hoy mete quinta y se planta como una figura con proyección provincial. Su tono dialoguista y su frescura la posicionan como una cara renovada para el votante bonaerense, aunque el desafío será romper el techo de cristal que suele imponer la política tradicional a quienes provienen de los movimientos sociales. En una arena donde sus rivales de La Libertad Avanza no tardarán en apelar al estigma del «piquete» y el «corte de calle», el éxito de su construcción dependerá de si logra consolidar esa imagen de gestión, territorialidad y diálogo que exhibió en el desembarco de Reconquista.
