“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo, y para nuestros intereses”, expresó.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha hecho una declaración institucional ante la crisis internacional que se vive en Oriente Medio. Allí, aclaró que “la posición de España se resume en ‘No a la guerra’”.
Sánchez ha evitado en todo momento referirse directamente a Donald Trump en su comparecencia, aunque sí lo ha hecho veladamente: “Nuestra posición no es ingenua, es coherente. No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo, y para nuestros intereses».
También ha subrayado que “el Gobierno de España no está con el régimen terrorífico de los ayatolás”.
La oposición ya ha acusado al Ejecutivo de coalición de apoyar a este régimen, pese a las numerosas condenas que se han llevado a cabo contra los gobernantes iraníes. Desde Moncloa, Sánchez ha mostrado su “solidaridad con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán“.
De esta manera, ha respondido a las amenazas que Trump lanzó este martes en su comparecencia en la Casa Blanca con el canciller alemán Friedrich Merz. El presidente norteamericano declaró que “algunos países europeos, como España, han sido terribles». “De hecho, le dije a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que cortara todas las relaciones con España”, afirmó Trump.
La noticia llegó después de que España rechazara que se usaran las bases norteamericanas en suelo español como lanzadera de los ataques ilegales que Estados Unidos e Israel están desarrollando en Irán. “Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España“, prosiguió el mandatario neoyorkino, enfadado también con que el Gobierno no haya aceptado el 5% del gasto militar que reclama la OTAN.
“Algunos dirán que dirán que estamos solos. No es verdad”, ha asegurado este miércoles Sánchez. “El Gobierno está con quienes tienen que estar”, ha dicho, antes de enumerar que su postura es consecuente con los valores Constitución, también los fundacionales de la UE y la Carta de las Naciones Unidas. El presidente sitúa, de este modo, a España, “del lado de la legalidad internacional y la paz”.
“Nadie sabe con certeza qué pasará ahora, ni están claros los objetivos de quienes lanzaron el primer ataque, pero tenemos que estar preparados”, considera el líder del Ejecutivo español, barajando la posibilidad de que sea una guerra larga, con numerosas bajas y consecuencias económicas.
