Jorge Macri abrió las sesiones ordinarias con un fuerte mensaje sobre orden público, baja de impuestos y asistencia social. Reclamó cambios en la Ley de Salud Mental y apuntó contra Axel Kicillof por la situación de las personas en calle.
En un discurso respetuoso y ameno con los legisladores opositores, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, dio inicio a las sesiones ordinarias en la Legislatura porteña. Habló durante 50 minutos y alternó posturas libertarias con definiciones de tono más progresista. Desde “Vivir en la calle no es algo positivo, no es humano” hasta “La Ciudad del caos, del desorden y del vale todo se terminó. La inmensa mayoría de los porteños sigue eligiendo más libertad y más orden”.
En un tramo de su mensaje lanzó un gesto político hacia Leandro Santoro, legislador de Unión por la Patria. Primero lo invitó a la inauguración de las obras del Subte F y luego le agradeció por el proyecto del SAME psiquiátrico. “Bienvenidas, todas las ideas son buenas”, le dijo el jefe porteño al dirigente peronista.
Jorge Macri habló sobre la inauguración de la Línea F y le tiró un hermoso palito a Santoro: “Para vos, Leandro, que decías que era un render.” pic.twitter.com/WerIYBvUsl
— Fran Casaretto (@Fran_Casaretto_) March 2, 2026
El eje central del discurso fue el orden público. Macri ratificó que su gestión garantizó el cumplimiento de la ley y la protección de la vida y la propiedad privada en cada cuadra. Insistió en que la Ciudad debía impedir que la gente se instalara en la calle y reclamó consenso político. “Vivir en la calle no es algo positivo, no es humano”, sostuvo ante el recinto.
Luego profundizó su postura: “Voy a luchar sin descanso contra los enemigos de un estilo de vida, el estilo de vida de los porteños que queremos vivir tranquilos, con progreso y en paz. No queremos vivir como en lo peor del conurbano. No queremos ser rehenes de nadie, ni de los que cortan la calle, ni de los piquetes, ni de los que invaden veredas o plazas, ni de los delincuentes. Acá ya no hay espacio para minorías violentas que rompen las reglas de convivencia”.
El mandatario expuso cifras sobre la asistencia social. Informó que más de 16 mil personas recibieron ayuda diaria y que la red de 50 Centros de Inclusión Social funcionó como espacio de acompañamiento y reinserción. En 2025 abrieron 12 nuevos centros y fortalecieron la red de atención. También detalló la creación de Casas para abordar salud mental y adicciones junto a Bloomberg Philanthropies. Indicó que ya existían cuatro y que la Ciudad proyectó otras quince con capacidad para 800 personas.
Macri afirmó que se redujo un 90% la presencia de chicos en calle. Señaló que 384 niños alojados en paradores familiares comenzaron las clases esta semana. También informó que 840 adultos terminaron estudios primarios y secundarios y que 153 personas recibieron tratamiento por consumo problemático.
En uno de los pasajes más duros, planteó la necesidad de impedir que personas en situación de calle rechazaran ayuda. Recordó casos de víctimas y afirmó: “Necesitamos que no puedan rechazar la ayuda. No se trata de perseguirlos como si fueran criminales ni de llevarlos detenidos. Lo que queremos es rescatarlos. Y necesitamos una herramienta para salvarlos a ellos y cuidar también al resto de la sociedad. Porque necesitamos que no haya más un Mariano Barbieri o una María Vilma, la turista brasileña que murió tras ser golpeada brutalmente en avenida Corrientes por un hombre con antecedentes psiquiátricos. O que haya otro Manuel Schwarzkopf, que se tiró dentro de un contenedor y murió al clavarse con un vidrio. Háblenme de humanidad en vivir en la calle, yo no la veo”.
En esa línea reclamó cambios en la Ley Nacional de Salud Mental y cuestionó a la Comisión Nacional Interministerial en Políticas de Salud Mental y Adicciones, a la que calificó como “una comisión totalmente ideologizada, que invade las competencias y no nos deja resolver las cosas mejor”. También pidió colaboración a la Nación y apuntó contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. “Por eso le pedimos al gobernador Axel Kicillof que se haga cargo. Este no es un problema para mirar para otro lado”, afirmó.
En el plano económico, el jefe de Gobierno defendió la administración fiscal. Sostuvo que la Ciudad mantuvo el menor nivel de deuda de los últimos doce años y redujo el gasto político. Remarcó que simplificaron más de 560 gestiones y eliminaron el costo de 71 trámites no tributarios.
“Que quede claro: este gobierno baja impuestos y mantiene los servicios”, aseguró. Enumeró la exención de Ingresos Brutos para 150 mil trabajadores no profesionales, la devolución de saldos a favor a más de 22 mil contribuyentes por $30 mil millones y la quita del Impuesto Inmobiliario y ABL para más de 89 mil jubilados y personas con discapacidad. También anunció que hoteles, bares, restaurantes y heladerías no pagarán esos tributos durante seis meses.
Macri cerró con un reclamo a la Nación por la coparticipación. “Este esfuerzo que la Ciudad está haciendo no alcanza si no se cumple con el pago de la coparticipación de una deuda generada por el gobierno kirchnerista y que la Nación aún mantiene con los porteños”, afirmó.
La respuesta opositora no tardó. Claudia Neira, presidenta del bloque Fuerza por Buenos Aires en la Legislatura, cuestionó con dureza el mensaje. “Diga lo que diga Jorge Macri, su gobierno es el más ineficiente de la historia de la Ciudad. Ineficiencia, inseguridad y suciedad es la marca de su gobierno”, sostuvo.
También criticó la política de seguridad. “La inseguridad no se resuelve haciéndose el Bukele”, afirmó. Según Neira, muchos delitos no se denunciaron y el Ejecutivo ocultó datos sobre narcomenudeo y videovigilancia.
El discurso dejó planteado el tono del año legislativo. Orden público, asistencia social con mayor intervención estatal y alivio fiscal como bandera de gestión. La discusión política ya comenzó.
