El Gobernador de Buenos Aires afianza su lugar como el referente número uno de la oposición y ya empieza a dar señales de sus ganas de ir por la presidencia
“A no bajar los brazos, quedan dos años de esto nada más”. Con esa frase y un tono de campaña, Axel Kicillof (Gobernador de Buenos Aires) cerró su última actividad de verano en Quequén. Lo acompañaron ministros y varios intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
En sus últimas apariciones, el mandatario bonaerense no hace otra cosa que hablar de presente y futuro. Su libreto es claro: pegarle a las políticas libertarias, comparar la era de Javier Milei (Presidente de la Nación) con la gestión de Mauricio Macri (Ex Presidente) y consolidarse como el principal referente de la oposición que defiende al Estado.
Kicillof ya empezó a soltar pistas sobre su plan presidencial. Su estrategia es mantenerse en la vereda de enfrente de la Casa Rosada y mostrarse como el reverso exacto del modelo actual. Mientras otros gobernadores de Unión por la Patria (UP) prefieren el silencio, él sube el tono. El martes, de hecho, fue el único de ese grupo que se mostró en el Congreso durante el debate de la reforma.
En las últimas semanas, la embestida discursiva de Kicillof contra Javier Milei se volvió constante. En su reciente discurso fue tajante: “Lo que está pasando no es producto de la casualidad. No es un error de cálculo. Son las consecuencias de determinadas políticas económicas”, disparó.
El Gobernador puso el foco en el desempleo y el cierre de persianas: “Se pierde un puesto de trabajo cada cuatro minutos. Se cerraron 30 empresas por día desde que llegó Milei. Son números excepcionales. Hay pocas etapas de la historia argentina en la que haya pasado esto”, aseguró.
También aprovechó para trazar un paralelo con el macrismo, burlándose de las promesas de reactivación. “Cuántos años nos tuvo Macri con el verso del segundo semestre, la luz al final del túnel o lo peor ya pasó. Son muletillas crueles que intentan generar esperanzas cuando se destruyen las promesas”, sentenció. Para el mandatario, el Presidente “no recorre la Argentina” porque la realidad de la calle no coincide con su relato económico.
Esta postura de Kicillof llega justo cuando el peronismo viene de varios golpes en el Congreso. Los bloques opositores no pudieron frenar la reforma laboral ni los cambios en el régimen penal juvenil. Aunque todavía falta, La Libertad Avanza (LLA) parece tener el camino libre para sancionar ambas leyes.
Este escenario dejó al PJ bastante golpeado y expuso la falta de fuerza tras las últimas elecciones legislativas. En ese río revuelto, la figura del Gobernador bonaerense asoma como la principal carta de pelea contra las ideas oficialistas, posicionándose como el jefe de la resistencia.
