Puertas adentro de Casa Rosada, el lanzamiento de la Oficina de Respuesta Oficial no cayó como un anuncio más: generó resquemores internos y abrió una nueva disputa por el control de la comunicación del Gobierno. La iniciativa fue un pedido directo de Javier Milei al asesor presidencial Santiago Caputo, que puso a su equipo a diseñarla desde el Salón Martín Fierro, en el primer piso de Balcarce 50, donde se reúne la tropa digital de Las Fuerzas del Cielo. El resultado fue una versión local de un esquema ya utilizado por el trumpismo en Estados Unidos.
De hecho, como cara visible eligieron a uno de los principales trolls del dispositivo: Juan Pablo Carreira, conocido como Juan Doe en redes, donde supera los 200 mil seguidores en X.
La cuenta comunicó oficialmente su existencia a las 12.30. Sin embargo, hasta las 16, Manuel Adorni no había publicado nada al respecto. En contraste con ese silencio —y también con el del jefe de Gabinete—, varios ministros e incluso el propio Presidente salieron a celebrar la creación del nuevo espacio.
En el entorno del vocero interpretan que la movida golpea de lleno al “adornismo”, ya que Caputo avanza sobre un terreno que hasta ahora estaba bajo la órbita de Adorni, la Vocería y el área de comunicación, pero con un protagonismo mucho más alto. En la misma línea, el secretario de Comunicación y número dos de Adorni, Javier Lanari, tampoco escribió sobre el tema: apenas se limitó a retuitear la nueva cuenta de la Oficina. Otro silencio que llamó la atención en el esquema oficial.
En cambio, el universo caputista activó en bloque. Desde el troll libertario Gordo Dan (Daniel Parisini) hasta el diputado provincial Agustín Romo, y ministros alineados con Santiago Caputo como Luis Caputo y Mario Lugones, todos salieron a respaldar la iniciativa en redes. El propio Milei le dio una visibilidad central. En el Gobierno interpretan que Las Fuerzas del Cielo buscan imponer agenda digital y exhibir poder ante el Presidente.
En ese marco, Adorni había intentado anticiparse temprano con un video por el aniversario del anuncio del fin de la pauta oficial, en lo que fue leído como un intento por marcar la cancha antes de que el tema del día quedara monopolizado por la nueva Oficina.
Por el momento, la Oficina de Respuesta Oficial no es más que una cuenta en X. Desde el entorno de Adorni relativizaron su alcance y aseguraron: «Es una cuenta de X. Depende del equipo de redes y de nosotros», señalaron.
El debut, sin embargo, fue celebrado por el núcleo duro de Caputo. En los pasillos de Casa Rosada festejaron el impacto del primer posteo, ya que la primera “denuncia” de la cuenta apuntó contra una nota de Clarín. El medio borró su tuit y el episodio fue interpretado como una victoria simbólica. «Somos el primer gobierno que le gana a Clarín», dijeron, en alusión a la histórica confrontación del kirchnerismo con el grupo mediático.
El antecedente inmediato está en un intento fallido de Adorni el año pasado, cuando lanzó por YouTube el programa «Fake, 7, 8». La experiencia duró poco: tuvo pocas visualizaciones, no generó engagement y fue discontinuada tras conocerse que se habían utilizado fondos públicos, tal como quedó confirmado en una respuesta a un pedido de acceso a la información pública. Ahora, con esta nueva Oficina de confrontación directa con el periodismo, vuelve una pregunta inevitable: ¿estará financiada con recursos del Estado?
