El pontífice centró su mensaje en el impacto humanitario de la ofensiva militar, en particular en el sufrimiento de la población civil durante el invierno europeo. Según señaló, la destrucción de infraestructura energética dejó a miles de familias ucranianas sin calefacción ni servicios básicos en medio de temperaturas extremas.
En ese sentido, León XIV remarcó que los ataques contra instalaciones eléctricas y de abastecimiento no solo tienen un impacto estratégico, sino que afectan directamente la vida cotidiana de civiles, incluidos niños, adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad. “La guerra golpea primero a quienes menos pueden defenderse”, subrayó.
“El mal no se vence con más mal, sino únicamente con el bien”, afirmó el Papa, reforzando una de las ideas centrales de su pontificado: la necesidad de una cultura del encuentro frente a la lógica de la confrontación permanente.
A lo largo de los últimos meses, el Vaticano mantuvo una postura constante de condena a la guerra y de apoyo a iniciativas humanitarias destinadas a asistir a la población afectada por el conflicto en Europa del este. La Santa Sede reiteró en varias ocasiones su disposición a colaborar como mediadora en eventuales instancias de diálogo.
Con este nuevo pronunciamiento, León XIV volvió a posicionar a la Iglesia católica como una voz moral que insiste en la urgencia de poner fin a las hostilidades y de priorizar la protección de los civiles, en un conflicto que, a casi cuatro años de su inicio, continúa sin una salida clara en el horizonte.