La derrota de La Libertad Avanza en las elecciones bonaerenses no solo dio aire a los gobernadores, sino que también abrió la puerta a especulaciones rumbo a 2027, como si los comicios del 26 de octubre ya fueran cosa del pasado. Con su victoria del 7 de septiembre, Axel Kicillof reforzó su lugar como una figura de peso dentro del peronismo.
El mandatario bonaerense comenzó a jugar ese rol con mayor decisión. En la recta inicial hacia la votación de octubre, intensificó su presencia en los medios y al mismo tiempo se consolidó en la interna partidaria.
Sin embargo, los gobernadores del Norte Grande se mueven con cautela y, por ahora, observan con reserva al discípulo de Cristina Fernández de Kirchner.
Acercamientos al Norte Grande
Con el envión electoral, Kicillof buscó estrechar vínculos con sus pares peronistas del interior. Se trata de la segunda aproximación después de la gira de 2024, cuando intentaba reordenar el Partido Justicialista. En aquella ocasión, el exministro de Economía tejió lazos con el riojano Ricardo Quintela, especialmente durante la presentación de la nueva Constitución de La Rioja.
El desgaste con Javier Milei permitió abrir un nuevo capítulo de contactos entre mandatarios provinciales. En la última semana, mientras la Cámara de Diputados se preparaba para rechazar los vetos a la emergencia pediátrica y a la ley de financiamiento universitario, Kicillof mantuvo reuniones con Quintela y el catamarqueño Raúl Jalil. En ese marco, sumaron al tucumano Osvaldo Jaldo a través de un encuentro virtual.
Apodado El Comisario, Jaldo fue uno de los que en 2024 respaldó la lista de Quintela en la interna del PJ frente a la entonces presidenta ya condenada por la Justicia.
Una promesa con fecha implícita
La videollamada entre los mandatarios se desarrolló en un tono distendido, aunque incluyó un repaso crítico de la situación política y económica. Kicillof expuso sus cuestionamientos a las medidas de Milei, mientras que sus pares remarcaron los efectos del ajuste en las provincias, con recursos más limitados que Buenos Aires. La charla cerró con la promesa de compartir un asado en territorio bonaerense, aunque recién después del 26 de octubre.
Esa precisión no es menor. Aunque Kicillof salió fortalecido en septiembre, dentro del peronismo nadie se apura a comprometerse hasta ver cómo se consolidan los resultados de octubre.
Por ahora, el gobernador bonaerense despierta interés, pero también cierta desconfianza. Su proyección nacional dependerá de ratificar su triunfo el último domingo del mes. Hasta entonces, los gobernadores seguirán atentos a cada movimiento.
El factor Lisandro Catalán
La dinámica de los gobernadores opositores se sostiene en una premisa: cada uno eligió cómo relacionarse con la gestión libertaria. En ese juego, Jaldo y Jalil habían sido de los más proclives a acercarse a La Libertad Avanza, aunque hoy se muestren más prudentes.
Mientras tanto, el flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, emprendió una recorrida por distintas provincias. Visitó Tucumán, Salta y San Juan, y tiene previsto viajar a Catamarca para reunirse con Jalil. La respuesta que recibe es siempre la misma: “Hablamos el 27”.
Los gobernadores, al mismo tiempo, buscan contener los excesos de algunos sectores que quedaron descontrolados tras la derrota libertaria. Son conscientes de que aún les restan dos años de gestión y que buena parte de su futuro dependerá de lo que ocurra en la Casa Rosada. Por eso calibran cada jugada.
Esto quedó en evidencia en Diputados: hubo firmeza para sostener los fondos del Hospital Garrahan y de las universidades, pero tibieza al tratar el caso $Libra, que golpea directamente al entorno presidencial. La sesión terminó sin avances de fondo porque los jefes provinciales, entre ellos Jaldo, prefirieron desmarcarse. El tucumano ordenó a los legisladores de su bloque Independencia levantarse de sus bancas, convencido de que “es un asunto de la Justicia”. Una estrategia para evitar romper del todo los puentes con los libertarios.
Riesgos de leer de más
La victoria peronista generó reacomodamientos en el mapa político, aunque algunos la interpretan como un anticipo directo de lo que ocurrirá en octubre. Esa extrapolación es riesgosa: en las elecciones nacionales se utilizará la Boleta Única de Papel y estarán en juego bancas legislativas, no cargos ejecutivos.
Es en esa diferencia donde se sostiene la expectativa de La Libertad Avanza, y también la precaución de los gobernadores. Jaldo, en particular, sabe que necesita un triunfo sólido en Tucumán para reforzar su posición interna.
Por eso, todos coinciden en posponer definiciones para después del domingo 26. Hasta entonces, las conversaciones quedarán en suspenso y las ventanillas políticas, cerradas.
