Si bien Ritondo y Santilli hacen una evaluación positiva de la alianza («si íbamos por afuera, perdíamos todo»), no pueden ocultar el enojo de ciertos dirigentes, principalmente aquellos que perdieron terreno a nivel local. ¿Qué pidieron para Octubre?
El PRO, como todo partido que pierde poder repentinamente, está desesperado por sumar fuerza de alguna manera. En ese sentido, Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro propusieron la alianza que se implementó en la elección bonaerense.
A pesar del pésimo resultado, los amarillos hacen un buen análisis, viendo el vaso medio lleno: «Aseguramos el 30% de las bancas, con 7 legisladores provinciales y cerca de 100 concejales. Solos no pasábamos del 8%», aseguran cercanos a Ritondo.
Más allá de esta evaluación, la Mesa Bonaerense formada por el Gobierno que se llevó a cabo en Casa Rosada fue la excusa perfecta para que los del PRO sacaran los trapitos al sol e hicieran exigencias para la elección de Octubre.
Obviamente con las listas cerradas, el principal reclamo tuvo que ver con la fiscalización. «Vamos a salir a bancar, que vamos a mejorar todo lo que haya que mejorar para fiscalizar y vamos a hacer todo lo que se necesite«, expresó un PRO tras la reunión de la Mesa.
Con ese animo, el dúo dinámico está empecinado en sumar a los PRO díscolos a la estructura. Entre ellos, los intendentes Pablo Petrecca (Junín), María José Gentile (9 de Julio), Diego Reyes (Puan) y Javier Martínez (Pergamino). En la Mesa hablaron de hacer esfuerzos para integrarlos, ya que los propios intendentes reconocen que nadie los llamó.
Este fue uno de los principales reclamos, aludiendo a la famosa tabula rasa: «No funciona si estamos todo el tiempo alejando a quienes se pueden sumar, en lugar de ver como incorporarlos». El momento de debilidad tras la elección y la derrota en diputados acentúa este análisis.
En esa línea es que Mauricio Macri, tras hablar con estos dirigentes, Guillermo Francos y Patricia Bullrich, prepara su reaparición con los candidatos del PRO de todo el país. Si siguen las «señales de apertura» que observa el ex Presidente, dará un mensaje en favor de la alianza en esa reaparición. Es una herramienta táctica acorde al tiempo que vive el Gobierno.

