Gracias a la aprobación de dicha ley, Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano en sancionar un proyecto de esta indole.
Un día como hoy pero del 2010 el Senado de la Nación sancionó Ley 26.618 y Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Este hito marca un avance fundamental en la garantía de derechos en el país.
La votación histórica en el Senado, contó con 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones. En aquella oportunidad el debate se extendió hasta las 4 de la mañana, y al anunciarse el resultado, la plaza estalló en festejos, abrazos y lágrimas.
Vilma Ibarra, diputada del Frente para la Victoria y autora del proyecto, defendió la ley como una ampliación de derechos y un acto de justicia. “No estamos legislando para una minoría, estamos legislando para una sociedad más igualitaria”, expresó, subrayando que el Estado debía dejar de discriminar a las parejas del mismo sexo.
Más allá de haber sido impulsado por el oficialismo, en aquel entonces en la presidencia de Cristina Kirchner, el debate interno de cada bloque dejó expuesta la falta de unidad en el debate. Tal es así que, por ejemplo, en la Cámara Baja, Felipe Solá, que presidía el bloque del Peronismo Federal, votó a favor pero 22 diputados de su espacio votaron en contra.
En cambio, en la Coalición Cívica la titular Lilita Carrió se abstuvo, pero la mayoría de sus legisladores votaron a favor. Por su parte, en el Frente para la Victoria 46 diputados votaron afirmativamente, 31 en contra y 10 se ausentaron. En este último bloque, levantó la mano por el sí Néstor Kirchner, siendo esa la única ley que llegó a votar.
Si bien en la actualidad el matrimonio igualitario ganó consenso general, desde la llegada del gobierno de Javier Milei, la comunidad que aglutina a todas las diversidades sexuales e identitarias, se vio atacada en diferentes oportunidades por el propio presidente, e incluso por asesores de peso político como Bertie Benegas Lynch.
Los derechos obtenidos sin dudas fueron defendidos cuando se movilizó la Marcha Antifascista realizada en febrero en repudio a las expresiones discriminatorias del presidente en Davos cuando vinculó a la homosexualidad con la pedofilia.
