El Gobierno diseña una propuesta alternativa para frenar el intento de los gobernadores de avanzar con cambios en el reparto de fondos desde el Congreso. Al mismo tiempo, se intensifican las negociaciones para sellar acuerdos políticos y contener la tensión en los mercados
La gestión libertaria atraviesa una de las mayores tensiones políticas de los últimos tiempos, frente al avance coordinado de los gobernadores y bloques opositores que buscan modificar el esquema de distribución de recursos. El foco está puesto en descentralizar el manejo de los fondos y permitir que las provincias accedan nuevamente a esos recursos mediante cambios en el régimen de los ATN y a través de la coparticipación del impuesto a los combustibles.
“Jugaron muy bien sus cartas y nos apretaron. Lo hicieron bien”, reconoció un funcionario cercano a la Casa Rosada, en referencia al movimiento político impulsado desde las provincias. Ante ese escenario, el Gobierno diseña una oferta alternativa para los 24 mandatarios provinciales, con el propósito de frenar el proyecto que las provincias planean instalar en el Congreso.
La iniciativa, que reúne tanto a aliados como a detractores del oficialismo, se percibe en los despachos oficiales como una amenaza directa al esquema fiscal que pretende sostener el Gobierno.
En la Casa Rosada entienden que si los mandatarios provinciales logran imponer su agenda legislativa, podrían articular en cualquier momento una mayoría en las dos cámaras que les permita sortear los vetos del presidente Javier Milei.
Por ese motivo, desde el Ejecutivo analizan abrir negociaciones y plantear nuevas propuestas que permitan tejer acuerdos políticos con las provincias estratégicas para los objetivos de La Libertad Avanza, tanto en el corto plazo como en la discusión de las reformas estructurales previstas para el próximo año.
“Las listas electorales son la herramienta que tenemos para relacionarnos mejor o peor con nuestros socios coyunturales. Nosotros estamos cómodos, mientras no nos bloqueen en el Congreso”, sostiene un dirigente libertario involucrado en las negociaciones.
En el entorno de Javier Milei consideran que es momento de dejar atrás los cortocircuitos con algunos jefes provinciales y buscar consensos electorales. “Con gobernadores como Rogelio Frigerio tenemos que acordar sí o sí”, deslizó una fuente de peso en el oficialismo.
Sin embargo, reconocen que en ciertos distritos es casi inviable alcanzar entendimientos. Un caso concreto es Santiago del Estero, donde La Libertad Avanza aspira a conformar un frente que les permita quedar en segundo lugar y arrebatarle un senador nacional a Gerardo Zamora, en un escenario en el que el peronismo irá dividido.
Distinta es la situación en Corrientes, donde las gestiones fracasaron pese a que el contexto parecía propicio. Este lunes, la dirigencia local de La Libertad Avanza confirmó que no sellarán un acuerdo con el oficialismo encabezado por Gustavo Valdés, quien pretendía posicionar a su hermano como su sucesor. La propuesta fue rechazada tanto por Martín y Eduardo “Lule” Menem, como por el principal asesor presidencial, Santiago Caputo.
En este caso puntual, la decisión de confrontar a un gobernador alineado con la Nación no generaría mayores consecuencias para el Ejecutivo, de acuerdo al análisis de los estrategas de La Libertad Avanza.
Mientras tanto, siguen los encuentros clave. Este lunes estaba prevista una nueva reunión entre el referente bonaerense del oficialismo, Sebastián Pareja, y el dirigente del PRO, Cristian Ritondo, con la intención de avanzar en un acuerdo que deberá concretarse antes de que venza el plazo para la inscripción de alianzas, fijado para el 7 de septiembre.
Hasta ahora, el Gobierno no reveló cuáles serían las concesiones concretas para las provincias ni si éstas serán suficientes para desactivar la avanzada legislativa. En paralelo, este martes se reunirán los ministros de Economía provinciales en el marco del CFI, donde el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, podría presentar nuevas propuestas.
Desde el oficialismo calculan que cerrar un entendimiento con los gobernadores implicaría menos riesgos que una confrontación abierta, sobre todo por el impacto que podría tener en el plano económico.
Por su parte, sectores de la oposición difundieron ayer un informe del JP Morgan Chase & Co que generó preocupación en los mercados. La entidad estadounidense recomendó a los inversores “tomarse un respiro” respecto a la Argentina, sugiriendo desarmar posiciones y aprovechar las ganancias, en un contexto de alta volatilidad e incertidumbre.
El JP Morgan ya se desprendió de sus títulos en Lecap (Letras del Tesoro Capitalizables) aprovechando el pico de ingreso de divisas por las exportaciones agropecuarias y antes de que se profundice la agitación electoral.
En el documento, si bien se valoran los avances en materia de desinflación y los “sólidos” ajustes fiscales, también se advierte sobre la presión que puede generar la salida de divisas, especialmente por los gastos en turismo, un factor que podría seguir afectando la estabilidad.
Desde el Ejecutivo aseguran que no hay motivos para comparar esta situación con la crisis de marzo de 2018, cuando JP Morgan protagonizó una venta masiva de Lebac, en tiempos en los que figuras como Luis “Toto” Caputo y Vladimir Werning tenían roles clave en el Gobierno de Mauricio Macri y que hoy ocupan cargos de relevancia en la gestión de Javier Milei. “El informe se publicó hace varios días. La posición de JP Morgan ya está cerrada”, insisten desde el oficialismo.
Justamente, fue Werning quien en una reciente charla en Tucumán afirmó: “Estamos flotando el tipo de cambio en un país altamente dolarizado, y el resultado inflacionario realmente mínimo es un éxito total. Muchos dicen ‘se flota, pero falta comprar reservas’. Lo primero es establecer un sistema cambiario con confianza, donde la gente pueda comprar y vender dólares con riesgos simétricos. No tenemos urgencia. El FMI nos dio millones de dólares y promete más. No nos faltan reservas, nos sobran”.
