Mientras celebran la eliminación del dólar blend y muestran predisposición a liquidar las cosechas, los productores advierten que sin estabilidad cambiaria ni reducción sostenida de retenciones, la recuperación será limitada.
Las señales enviadas por el Gobierno nacional al sector agropecuario en las últimas semanas generaron una combinación de apoyo, mucha expectativa, pero también preocupación. En el campo celebraron la adopción del dólar de flotación, impulsada por el presidente, Javier Milei, y el ministro de Economía, Luis Caputo, aunque rechazan el anuncio presidencial de que en julio volverán a subir las retenciones, algo que los sorprendió.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA), su titular Gustavo Idígoras explicó que el nuevo tipo de cambio representa una mejora clara para el productor: «La condición para liquidar es un tipo de cambio por encima de los $1.130, que fue el cierre del dólar blend de la semana pasada, claramente es una mejora del precio al productor; pero es fundamental la estabilidad de ese tipo de cambio».
Aunque en el sector reconocen que la rentabilidad mejoró tras la devaluación, persiste el malestar por lo que consideran un retroceso en materia impositiva. En este marco, fuentes del acopio de granos remarcaron: «Con la devaluación, la rentabilidad creció porque el dólar de flotación es más alto que el blend que cobrábamos hasta el viernes». No obstante, describieron que hasta hace poco “los exportadores cobraban dólar blend, se daban vuelta y a los productores les pagaban pesos al tipo de cambio oficial», le dijo al portal Letra P.
Ahora, los productores accederán al valor real del dólar, pero también deberán enfrentar los costos dolarizados. Esta doble condición obliga a hacer cuentas finas. Mientras tanto, fuentes del sector revelaron que «desde el gobierno llamaron a los importadores para que no activen la demanda de dólares en la primera semana, que es corta, a fin de que el precio se mantenga».
Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) calificaron como un «error» la suba de retenciones. Argumentan que más exportaciones, no más impuestos, son la vía para fortalecer las reservas. «Las retenciones impiden el crecimiento de los volúmenes exportables», subrayaron.
El presidente Milei fue contundente al anunciar que la baja de derechos de exportación será temporal: «Avísenle al campo que si tienen que liquidar, que lo haga ahora, porque dijimos que la baja de las retenciones eran transitorias». De concretarse, la soja volverá a tributar el 33%, sus derivados 31%, mientras que maíz, trigo, cebada y sorgo lo harán al 12% y el girasol al 7%.
Desde la Federación Agraria Argentina (FAA), Andrea Sarnari expresó la urgencia de garantizar previsibilidad: «Es urgente que la baja de retenciones para el trigo se convierta en definitiva al primero de junio, que es cuando va a arrancar la campaña de siembra”. Y agregó: «Los pequeños y medianos productores no especulan. Están en plena cosecha y van a liquidar lo que necesiten para vivir y cubrir sus costos».
Por su parte, Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), consideró positiva la unificación cambiaria: «Podemos liquidar con más certeza con un solo tipo de cambio”. Y añadió: «Es importante que los derechos de exportación que pesan sobre el agro continúen bajando, porque podemos aumentar en forma inmediata la producción”.
