El 18 de mayo será la primera vez que el mileismo mida su fuerza en las urnas desde la asunción de Javier Milei
Con las listas oficializadas y las candidaturas en plena campaña, Manuel Adorni y todo el aparato libertario apuesta a nacionalizar las elecciones en apoyo a Javier Milei. Cabe destacar que en la Ciudad el panorama, además de demostrar una atomización pocas veces vista, los comicios servirán como una suerte de plebiscito de las elecciones nacionales.
Manuel Adorni finalmente fue el designado por Karina Milei para encabezar la lista libertaria en la Ciudad, en el afán de arrebatarle la hegemonía al Pro que se preocupa por no perder votos de la derecha, el vocero comenzó la campaña con un claro mensaje de continuidad de la política implementada por Javier Milei. Esto pone en evidencia que el eje de la campaña será arrastrar votos del apoyo al presidente.
En su última aparición en el streaming Neura, fue claro: “Votarme a mí es bancar a Javier Milei”. Ni una mención a los temas que preocupan a los porteños, pero sí una señal al núcleo duro libertario que ve en el líder de La Libertad Avanza una figura casi totémica.
La búsqueda de nacionalización de la campaña también se ve en la calle, con la aparición de figuras como Federico Sturzzenegger, Patricia Bullrich y Sandra Pettovello, tres de las personas con mejor imagen en la Ciudad y que sonaron para encabezar la lista libertaria.
Analistas políticos coinciden de que estos comicios serán una suerte de plebiscito de las elecciones nacionales, por las figuras que lo disputan y porque históricamente la Ciudad de Buenos Aires ha sido una caja de resonancia de la política nacional. Por lo que el apoyo a la figura de Milei aparece como el eje de la campaña libertaria.
La primera prueba seria para el oficialismo será el próximo 18 de mayo, cuando los porteños voten en una elección legislativa que, aunque local, tendrá impacto nacional. Será la primera vez que el mileismo mida su fuerza en las urnas desde la asunción de Javier Milei, y también la primera señal sobre si su marca es suficiente para conquistar un electorado que, hasta ahora, exige algo más que símbolos.
