Tras una serie de cruces entre funcionarios, autoridades de ambas jurisdicciones lograron un principio de acuerdo en tres ejes clave: coordinación en inteligencia criminal, reorganización de retenes y cooperación en centros de monitoreo. El pacto busca mejorar la persecución del delito y evitar la impunidad de criminales que cruzan la General Paz.
Las autoridades de seguridad de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires mantuvieron un encuentro este viernes con el objetivo de implementar medidas que refuercen la prevención del delito. La reunión se realizó tras una serie de cruces públicos entre funcionarios de ambas jurisdicciones, reflejados en la red social X. Según se pudo saber, se logró un principio de acuerdo en tres ejes centrales: coordinación en inteligencia criminal, reorganización de controles policiales y cooperación en centros de monitoreo.
El encuentro tuvo lugar en la sede del Ministerio de Seguridad porteño. Participaron Ezequiel Daglio, secretario de Seguridad de la Ciudad, y Maximiliano Piñeyro, subsecretario de Seguridad Ciudadana y Orden Público. En representación de la Provincia asistieron Andrés Escudero, subsecretario de Fiscalización y Control Policial, y Sebastián Fernández Ciatti, subsecretario de Planificación e Inteligencia Criminal.
Uno de los puntos centrales acordados fue la coordinación en inteligencia criminal entre ambas fuerzas de seguridad. El propósito es optimizar el intercambio de información sobre bandas delictivas que operan en ambas jurisdicciones y mejorar la persecución de sospechosos que cruzan la General Paz. Funcionarios porteños subrayaron la necesidad de trabajar en conjunto en la identificación de grupos criminales y en el rastreo de delitos violentos, con especial atención en los ataques a policías. Según datos del Gobierno porteño, 13 de los últimos 14 efectivos asesinados fueron atacados en territorio bonaerense.
En la previa de la reunión, Waldo Wolff destacó la importancia del trabajo conjunto y afirmó: «Tenemos un plan de acción para mejorar la seguridad de la gente y evitar que los delincuentes encuentren refugio cruzando de una jurisdicción a otra».
Otro de los acuerdos alcanzados fue la reorganización de retenes policiales en los accesos entre la Ciudad y el Conurbano. Actualmente, en varios puntos existen controles de ambas jurisdicciones que se superponen, generando una duplicación de esfuerzos y demoras innecesarias. La nueva estrategia prevé un sistema unificado de retenes con personal de ambas fuerzas, lo que permitirá mejorar la eficacia de los operativos y evitar que los delincuentes detecten patrones en los controles.
Desde el Gobierno porteño señalaron que muchos retenes no responden a un criterio unificado, lo que facilita que algunos sospechosos eviten los operativos modificando su ruta. Para contrarrestar esta situación, se implementará tecnología y análisis de datos en tiempo real, con el fin de optimizar la ubicación y rotación de los controles.
El tercer eje del acuerdo es la presencia de agentes de la Provincia en los centros de monitoreo de la Ciudad. Esta medida permitirá que efectivos bonaerenses sigan en tiempo real las persecuciones de delincuentes que escapan hacia el Conurbano. Con este esquema, se busca mejorar la capacidad de respuesta, garantizando una coordinación inmediata entre operadores de videovigilancia y efectivos en el terreno.
El plan contempla que patrullas bonaerenses participen en operativos de seguimiento con acceso directo a las imágenes de las cámaras de seguridad porteñas. Según fuentes oficiales, el enfoque estará en la definición de protocolos operativos y en la asignación de recursos humanos y tecnológicos para cada una de estas estrategias.
El acuerdo se alcanzó en medio de tensiones políticas entre ambas administraciones, luego del asesinato del oficial porteño Brian Coria en Morón. La reunión fue resultado de un llamado de Jorge Macri a Axel Kicillof, en el que el jefe de Gobierno porteño solicitó reforzar la seguridad en el Conurbano para los más de 20.000 efectivos de la Ciudad que transitan esa zona a diario.
