El jefe de Gobierno porteño electo lleva a cabo reuniones de transición, pero se mantiene en silencio con respecto a los nombres que compondrán su Gabinete. Revisara la gestión de Larreta y achicara la estructura.
Los focos apuntan al próximo 19 de noviembre, cuando Sergio Massa y Javier Milei se midan en el balotaje, donde no solo se definirá quién será el próximo Presidente. Estas elecciones 2023 también impactarán en la configuración de las coaliciones políticas y, atento a eso, Jorge Macri se mantiene a la espera del resultado para avanzar en la conformación que tendrá su gestión en la Ciudad de Buenos Aires con el armado del Gabinete y para los acuerdos en la Legislatura porteña y en otros lugares institucionales.
El diseño de su Gabinete, según el escenario nacional, austeridad y ajuste en el arranque de la gestión, y un reperfilamiento desde marzo. La apuesta por mantenerse unido al PRO y a lo que quede de Juntos por el Cambio.
El jefe de Gobierno hasta acá no se decanto publicamente por alguno de los candidatos. La definición que dejó hace unas semanas es que su límite “es el kirchnerismo” por lo que se descarta que haga un guiño hacia el candidato de UxP. Resta saber si, indirectamente, lo hará en favor del candidato de La Libertad Avanza. En su equipo no ven indicios de que eso vaya a ocurrir, pero tampoco se animan a desterrar la posibilidad. Por ahora, no hay entrevistas a las vista antes de la veda, aunque basta con un simple tuit para sentar postura.
Momento de transición
Luego de que se confirmó que Jorge Macri será el nuevo jefe de Gobierno por la renuncia del radical Leandro Santoro a medirse en la segunda vuelta, Macri activó con Horacio Rodríguez Larreta la transición con una serie de reuniones para avanzar en los planes de gobierno para 2024, una de las últimas fue esta semana donde participaron de la presentación del libro «AUSA Gestión 2016-2023». Son encuentros temáticos y en ellos están los responsables de los ministerios, quienes desconocen cuál será su futuro después del 10 de diciembre.
En esas mesas están sentados los ministros, los equipos técnicos de cada cartera ademas de las segundas y terceras líneas. Algunos de estos cuadros políticos y técnicos pueden continuar en la gestión que comenzará el 10 de diciembre. “Hay que premiar a las segundas y terceras líneas que merecen reconocimiento”, evaluaron en el búnker que Macri tiene en el barrio de Núñez.
Esa posibilidad aparece ya que Macri ve “una gestión que funciona” aunque hay que “revisarla” porque suele afirmar que “las ciudades cambian” y tienen que “estar preparados para esos desafíos”. Todo indica que Macri irá por un achicamiento de la estructura del Estado y, en ese sentido, piensa en un organigrama con menos secretarías, subsecretarías, direcciones y gerencias. No se descarta que algunos ministerios se fusionen. “Se agrandó demasiado por acuerdos con otras fuerzas y hay áreas que son todos jefes”, cuestionaron desde su equipo. “Tenemos que hacernos cargo y gastar menos”, sumaron
Además hay políticas que serán revisadas, como la movilidad y la de planeamiento de hábitat y vivienda. Esta última referida a la modificación que busca del Código Urbanístico, sancionado en 2018. En relación a ello, no se esperan grandes cambios sino que más bien se buscará atender a las particularidades de cada barrio respecto a la edificación.
Según el portal de El Destape, varios de los funcionarios en los que piensa, a diferencia de quienes acompañaron a Rodríguez Larreta, serán “nombres fuertes y con experiencia”. Algunos de ellos serán voceros de la gestión, especialmente en áreas sensibles que serán puestas a prueba a diario en la Ciudad. Tal es el caso de Desarrollo Humano y Hábitat como de Seguridad y Justicia. En cualquier escenario ven «una ciudad complicada», pero con Milei en la Casa Rosada las calles porteñas pueden ser escenario de protestas constantes y una de las promesas de Macri en campaña fue combatir los piquetes.
La crisis de JxC y la futura Legislatura
Sea cuál sea el resultado el domingo, más si gana Massa, Jorge Macri buscara trabajar en mantener unido al PRO y a Juntos por el Cambio. Va a intentar generar consensos, a sabiendas de que algunos querrán y otros no. En este último grupo se ve más tensa la relación con el radicalismo de Evolución, referenciado en Martín Lousteau. “Pegaron por debajo de la cintura”, acusan en el macrismo por lo que fue la campaña en la que hubo guerras de afiches y hasta la denuncia contra Franco Rinaldi, el primer candidato a concejal que llevaba Macri.
La relación con sus socios y la oposición se verá en cada sesión de la Legislatura, que tendrá una nueva composición desde el 10 de diciembre y con la particularidad de que la composición que tendrá Juntos por el Cambio no alcanzará para el quórum. Se necesitan 31 legisladores y el oficialismo contará con 30 bancas. Siempre y cuando se mantenga la alianza actual. De ese número, 12 bancas son del PRO y están repartidas internamente entre los referentes del partido. La UCR contará con 8 bancas, también divididas entre el angelisismo y el loustosismo. Los socios minoritarios como la Coalición Cívica y Confianza Pública, cuyas jefas son Elisa Carrió y Graciela Ocaña respectivamente, tendrán tres cada uno. Mientras tanto, el socialismo quedará con una legisladora y los republicanos con tres.
La puja por estos días en este cuerpo pasa por quién quedará a cargo de la vicepresidencia 1º, a cargo de la agenda parlamentaria y del presupuesto. El larretismo y sus aliados pretenden que continúe allí Emmanuel Ferrario para tener garantías de negociación. Pero también suenan para esa silla Darío Nieto, exsecretario privado de Mauricio Macri; Paola Michielotto, referenciada en Cristian Ritondo; y Matías López, referenciado en Diego Santilli, quien la semana pasada firmó un proyecto con libertarios y el sector del PRO que apoya a Milei. El único vetado por el peronismo es Nieto.
