El resultado del 22 de octubre trajo no solamente incertidumbre política, sino también económica: el candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, y el candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, proponen dos modelos de paìs distintos y la matriz económica es la parte fundamental por la situación por la que atraviesa el país.
Muchos se preguntan cuál será la política económica de Massa, actual ministro de Economía que todavía no supo frenar la inflación que llegó a niveles récord. Muchos arriesgan que será un más de lo mismo, pero reordenando la macro dentro de lo posible teniendo en cuenta la entrada de dólares que tendrá la Argentina con el gasoducto, Vacamuerta y la sequía -esperean-, no ocurra como pasó este año.
El candidato de UxP quiere mostrarse diferente al presidente, Alberto Fernández, y al kirchnerismo duro. Por eso en reiteradas oportunidades llamó a un «gobierno de unidad nacional» para empezar «una nueva etapa en la Argentina».
En muchas entrevistas y en sus discursos, Massa expresó medidas que tomaría en el caso de llegar a la Casa Rosada. El equilibrio fiscal es uno de los que lo aleja de las últimas administraciones, no solo de su propia alianza sino de hasta el propio Mauricio Macri. El déficit es una moneda corriente en la economía argentina durante la últimas décadas.
Massa también anunció que habrá beneficios para las empresas a la hroa de contratar trabajadores que sean beneficiarios de un plan social. Es el síntoma de que el objetivo es ir hacia la eliminación de los planes sociales, algo en lo que los dos candidatos, en orincipio, están de acuerdo.
Muchos dirigentes políticos, que consideran a Milei como «un salto al vacío», se vuelcan por el tigrense porque no se conoce cómo puede gestionar la cosa pública, y más teniendo en cuenta los desafíos por delante. Aunque tampoco se descarta un alza inflacionario, y salen a relucir la retrospectiva sobre la experiencia de Gelbard y Rodrigo, que finalizó en el célebre Rodrigazo en el ’75.
Por su parte, lo que más se conoce de Milei es el proyecto de dolarización. Pero el libertario ha marcado en varias oportunidades quitar de «cuajo» 15 puntos del PBI eliminando las transferencias discrecionales a las provincias, la obra pública y cargos políticos. Además, en la reforma de tercera generación, tiene como objetivo eliminar el Banco Central.

Sobre el balotaje, la creencia popular es que se resolverá por muy poco margen, y eventos como el de la nafta descolocan a cualquier candidato y no le vienen bien. Por otro lado, la campaña del libertario tampoco da gala de orden y coordinación y siguen apareciendo declaraciones de voceros “piantavotos”.
Además, tras el acuerdo con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, no se sabe si La Libertad Avanza tendrá la presión del Pro para negociar algunas propuestas económicas. O cuál fue el acuerdo que tuvieron entre los tres en la casa del ezpresidente en Acassuso. Además de eso, hay que sumarle el dinamitado Congreso con bloques por doquier.
Lo que todos tienen muy claro es que el veranito será movido, aún con elevadas tasas de inflación mensual. Hoy los estrategas se preguntan si el CCL de $900 contiene las expectativas, y algunos sostienen que está barato, otros ponen en la mesa los valores de crisis terminales como el de $3.000 a pesos de hoy de la híper del 89. Hoy el de la salida del uno a uno es inferior a $800.

Todo esto despierta el interés de los analistas e inversores internacionales. Desde Washington a Londres hasta San Pablo y Miami fueron epicentro de reuniones para analizar las perspectivas para el balotaje y lo que puede sobrevenir después.
Entre los más comentados en el poscierre fueron el del IIF con Martín Castellano y Kezia McKeague, el de BlackToro con Gabriel Ruiz y Fernando Marengo, el de EMTA con Martín Soler (HSBC Asset Management), Pilar Tavella (Barclays), Ezequiel Alberto Zambaglione (Balanz Capital), Graham Stock (RBC BlueBay Asset Management) y Marco Ruijea, y a nivel local el de CMF con Gustavo Cañonero entre otros varios más como el de Cohen con Polo, Vázquez y Parrondo.
Claro que también tuvieron lugar los tradicionales encuentros mensuales de las principales consultoras locales, alguna de las cuales tienen línea directa con los búnkeres de ambos candidatos presidenciales. Pero la onda no se detiene y ya hay programados otros tantos para la próxima semana, en San Pablo, Nueva York y Londres.
