Después de muchas especulaciones acerca de su ausencia, arribó a Ezeiza el polémico tenista australiano. Será el principal rival de Argentina en la semi que empezará el viernes en Parque Roca. Tiene una historia de peleas con los nuestros.
Luego de una escala en Santiago de Chile, el tenista australiano ex número 1 del mundo, pisó por primera vez el suelo porteño rodeado por más de diez personas de seguridad y fue escoltado por el pasillo del hall central del aeropuerto de Ezeiza. Evitó a los periodistas, que intentaron sacarle al menos un saludo.
Hewitt evitó el intercambio con cualquier persona que estuviera en el aeropuerto. En un clima de cierta tensión y algunas corridas, el australiano prefirió no hacer declaraciones mientras caminaba hacia el vehículo que lo transportaría a su hotel, donde lo esperaba el resto de sus compañeros.
Hace unos meses, fue el propio Hewitt quien puso en duda su intervención en la serie semifinal de la Copa Davis, expresando sensaciones de inseguridad por la conducta del público local. Pero, además, su participación estuvo enmarcada en rumores múltiples, entre otras cosas por una serie de duros enfrentamientos con los jugadores argentinos. El argentino Juan Ignacio Chela fue multado por escupir en dirección a Hewitt cuando se enfrentaron en la tercera ronda del Abierto de Australia del año pasado. Además, en el mismo torneo, el australiano y el cordobés David Nalbandian, chocaron sus hombros en un cambio de lado, antes de que Hewitt se quedara con el partido en el quinto set.
Las últimas vacilaciones sobre la llegada de Hewitt transcurrieron hasta hace muy pocos días, cuando se especuló con que podía quedar afuera por problemas físicos. Sin embargo fue el propio jugador quien confirmó su presencia a medios australianos.
Por siete días Hewitt estará en la Argentina con dos guardaespaldas contratados por la Federación Australiana de Tenis.
MOMENTO TENSO
Entre Lleyton Hewitt y los tenistas argentinos está "todo mal". En su primer entrenamiento en el Parque Roca, el australiano evitó cruzarse con jugadores locales. Hubo miraditas pícaras, alguna que otra declaración como para calentar el ambiente y mucha, pero mucha, indiferencia. "No tenemos ninguna relación con él", dijo Juan Chela.
El contacto más cercano que hubo entre el australiano y los argentinos, fue cuando finalizó la práctica del equipo oceánico. Mientras Hewitt se entrenaba junto a Peter Luczak, llegaron a la cancha Agustín Calleri y José Acasuso, quienes habían practicado en la auxiliar por la mañana. Era la hora de usar la principal. Los nuestros esperaron a un costado, mientras los rivales del viernes finalizaban los ejercicios que estaban haciendo. Hubo un momento, camino a los bancos, en que se cruzaron a centímetros, pero ni se miraron. Chucho enfiló para donde estaba Hewitt que, intimidado por la llegada del argentino, agarró rápido sus cosas y cambió de rumbo para el otro lado. El misionero marcó territorio y se sentó en el banco, el australiano pasó por detrás y ni "un mísero buen día".
"Yo lo vi de lejos, pero todos sabemos que como no tenemos ningún tipo de relación con él, si nos cruzamos ni nos saludamos", dijo Juan Ignacio Chela sobre la indiferencia que hubo con Hewitt. El de Ciudad Evita fue uno de los que se peleó con Lleyton dentro de una cancha, además de Nalbandian y Coria. "El juega siempre bien, con presión o sin presión", agregó el Flaco, "hay que respetarlo más allá de la superficie.
Acasuso, por su parte, dijo que el equipo solo se preocupa por Argentina y no por Hewitt. "estará pensando que vino a Irak, que le van a poner una bomba, pero nosotros estamos tranquilos que eso es el circo que quiso armar él", aseguró Chucho.
"Yo creo que al principio va a estar tranquilo, depende de cómo vaya el partido, lo más normal es que se aliente cuando gane un punto. Va a depender de la forma en que lo haga como se lo tome la gente", explicó el misionero que no dudó en el recibimiento que le dará el público al australiano: "Desde que entre a la cancha la gente lo va a putear por todo lo que pasó, pero hay que tener cuidado y no pasarse de la raya porque nos podemos perjudicar. Hay que putearlo pero con medida".
El número 1 de Argentina, David Nalbandián, había invitado públicamente a Hewitt a venir al país a jugar las semifinales. Estos días comentó qué: “Va a estar mucho mejor la serie con él...” y agregó sobre el aliento local: “todo el mundo sabe lo que es la Copa Davis, que cuando nosotros jugamos de visitantes nos hacen la vida imposible: hay ruidos por todos lados, insultos y te la tenés que comer. Acá la gente es mucho mas respetuosa que afuera, así que esta vez habría que ser un poquito diferente”.
Finalmente, el cordobés decretó el resultado: “Para mí va a ser fácil: 4 a 1”.
