El jefe comunal Francisco Gutiérrez caminó por la villa los Eucaliptos y adelantó la construcción de viviendas en el barrio. Disparó contra la venta de drogas.
Por Ariel Kocik
“Vivo acá a dos cuadras. No tengan miedo de denunciarlos. Llámenme o manden anónimos. Voy a encargarme de que desaparezcan”. El intendente no evitó ocuparse de la venta de paco y otras drogas que asolan el lugar. El barrio miraba entre el asombro, los aplausos de los mayores, el recelo y alguna risa de los pibes.
El representante de la cooperativa local había pedido disculpas por no confiar en la promesa de las obras. Ahora el intendente anuncia el combate al flagelo de un narcotráfico que golpea sobre todo a los más humildes pero también a jóvenes de sectores medios.
Había llegado para anunciar el comienzo de la urbanización de la villa, sugerida como primer paso para mejorar las condiciones de vida de la zona, perjudicada por la droga, el desempleo, la falta de higiene y una visible prostitución pública, consecuencia de la miseria y el abandono de un lugar que no recuerda muchas visitas de dirigentes.
El “barba” caminó los Eucaliptos junto al secretario de Obras Brian Reninson y el concejal del ARI Mario Sahagún, entre otros. Esos mismos caminos se proyectan convertir en calles, conservando las canchas de fútbol y levantando viviendas dignas, a construirse en dos etapas. Los históricos árboles serán derribados por “peligro” y reemplazados por otros nuevos.
El intendente recordó que en cuarenta años, pasaron los gobiernos y la zona no logró modificarse. “Fue necesario destrabar todo lo que estaba trabado. Parecía que no se iba a hacer más. Hablamos con Nación. Retomamos lo hecho por la cooperativa del barrio. Mañana se instala el obrador”, declaró.
“Queremos que los jóvenes crezcan con arte, deporte, música, lejos de la droga”, señaló. Y que si bien cuesta expulsar a “bandas organizadas”, es un barrio de trabajadores, a quienes pidió que no tengan miedo. Se piensa dar casa a centenares de familias.

