El gobernador bonaerense también acusa el golpe recibido en las urnas. Mientras estudia modificaciones en el gabinete, que no serían en el corto plazo, comienza a modificar el perfil de su administración. Intentará no pelearse con ningún Intendente que hasta ahora le haya sido leal y demandará con más énfasis dinero de Nación. El debate por la conducción peronista entró en el freezer
Scioli ha estado en campaña permanente desde finales desde 2006 cuando Kirchner decidiera designarlo con su dedo todopoderoso candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Fue así que el ex motonauta se jactó muchas veces de haber recorrido los 134 distritos bonaerenses en más de una oportunidad.
Dueño de una capacidad de trabajo envidiable, Scioli nos acostumbró a todos a realizar recorridas de más de 5 minutos como un todoterreno que está en varias geografías casi en simultáneo con los medios nacionales escoltándolo. El 28 de Junio pasado, parte de esa estrategia también fue echada por tierra. Ha fracasado esto de estar en todos lados y poco tiempo en ninguno, por lo que lo asesores ya le recomiendan dejar atrás esas imágenes del gobernador visitando 5 distritos en el día.
Esto quiere decir que en esta nueva etapa comenzará a escuchar con mayor atención las necesidades de las localidades que visite. Menos cantidad y mayor calidad en el contacto con la gente.
Si hasta este cronista vivió como una falta de respeto, el desprecio que el gobernador tiene por la prensa local. Quizás no sea así, pero nunca abandonó la imagen de un funcionario stressado y apurado. No pararse nunca a contestar una pregunta de un periodista local fue una característica suya de este último año y medio.
Enhorabuena que Scioli crea, después de esta derrota electoral, que la mejor plataforma para el 2011 es mostrar gestión en la Provincia de Buenos Aires. Obsesionado por no romper con los barones del conurbano, ha decidido abrir juego gradualmente a segundas y terceras líneas. Direcciones y subdirecciones comenzarán a ser ocupados por dirigentes que responden a Intendentes importantes. Es por eso que el jefe comunal de Hurlingham Luis Acuña observó con atención un posible desplazamiento de la jefa de Infraestructura y Obras Públicas al Senado Provincial.
Es que siempre se dijo que la arquitecta Cristina Alvarez Rodríguez era candidata testimonial y si en diciembre decidiera asumir su banca en la Legislatura, quien se quedaría afuera es, nada más ni nada menos, la esposa del Intendente de ese importante municipio del conurbano oeste. Por ahora el tema quedó congelado, como también se ha puesto en el freezer el debate sobre la futura conducción peronista a nivel nacional.
Para Scioli éste es un período de transición, pero salvo Das Neves, quien se ha mostrado muy apurado, los gobernadores coinciden que las Internas quedarán para el 2010 porque “la nueva conducción del partido deberá llegar de manera gradual”. En realidad ninguno de ellos quiere enfrentarse tan abiertamiente al Gobierno de Cristina porque las necesidades financieras de las provincias van en aumento y la dependencia del Tesoro nacional será aún mayor hasta tanto no cambien las reglas de juego de la coparticiación.
Fuentes cercanas a Alberto Pérez, su jefe de gabinete, sostienen que el gobernador nunca romperá con Kirchner, pero advierten que la relación se reformulará porque comenzará a vincularse de otra manera con el ex presidente.
Con todo, será difícil despegar su imagen a la del ex presidente. La suerte y pésima estrategia de las testimoniales los ha unido en el espanto. En el entorno de Scioli piensan que no lo beneficiaría para nada romper con los Kirchner, más allá de la fuerte dependencia que tiene del Gobierno nacional.
“El gobernador es un dialoguista de perfil moderado” y ese es el camino que profundizará en los próximos meses, dicen en su entorno.
Por Eduardo Román
