Las últimas mediciones le ajudican una clara ventaja a Kirchner-Scioli. Algunos encuestadores, incluso, vaticinan que la diferencia es irreversible. Los sondeos desataron un debate interno por la estrategia electoral en el PRO-PJ.
En la recta final de la campaña electoral, a 27 días de las elecciones, los candidatos empezaron a medir cada una de sus acciones sobre la base de lo que dicen las encuestas. La más reciente de todas ellas, cerrada durante la últimas horas, indica que Néstor Kirchner alcanzaría el 33,8% de los votos.
En segundo lugar, con un 25,5% de los sufragios, se ubicaría Francisco de Narváez. Tercera, con un 21,3%, se ubica Margarita Stolbizer. La medición, sin embargo, aún registra un 9,2% de indecisos. Un 30 por ciento de esos indecisos, según el mismo estudio, se inclinaría por votar al oficialismo.
El 70 por ciento restante lo haría por la oposición. De acuerdo con las preferencias actuales, sumarían 4 puntos a Stolbizer y 2,5 a De Narváez.
“Ésa es una tendencia bastante consolidada, aunque falta casi un mes para las elecciones”, dice Artemio López. “La brecha entre el primero y el segundo tiende a ampliarse, mientras que se achica entre el segundo y el tercero”, agrega.
Otra encuesta, finalizada por Ricardo Rouvier hace apenas tres días, indica que Kirchner-Scioli está alcanzando un 38,3% de los votos; De Narváez-Solá, un 29,1%; y Stolbizer-Alfonsín un 22,5 por ciento.
“Son resultados parciales, pero las posiciones ya no cambiarán. Ya se puede hablar de un voto peronista consolidado, rígido, hacia el Frente para la Victoria. Además, De Narváez no está creciendo en forma significativa. En las últimas semanas la diferencia se amplió en el segundo y tercer cordón del conurbano, sobre todo, después de que se pusiera en marcha la estrategia de las candidaturas testimoniales. Ubicar a los intendentes como cabeza de lista fue una jugada eficaz: tienen gran popularidad en los municipios y agregan valiosos votos. El cambio de estilo en la campaña oficialista, menos confrontación y Kirchner y Scioli con presencia en la calle, favorecieron al Gobierno”, afirma Rouvier.
Doris Capurro, titular de Consultora Capurro, sostiene que la campaña de Unión PRO aparece complicada por las disidencias internas relacionadas con su perfil opositor. “La visible ruptura entre Felipe Solá, o sea el peronismo disidente, y De Narváez, quien lo ha marginado de la campaña y hasta ayer en los spots publicitarios, erosiona las posibilidades de esa fórmula, porque no logró hasta ahora constituir una alianza clara”.
Precisamente, una encuesta realizada por Capurro entre el 18 y el 19 de mayo revela que sólo un 46% de los consultados ve a Unión PRO como una expresión del peronismo opositor. El 25,6% cree que se trata de una nueva versión de la centroderecha y un 28,4% no la puede definir con claridad.
Otro de los problemas con el cual se cruzó el PROperonismo durante los últimos días es la aparición en escena del detenido Luis Patti, quien –con el apoyo de un sector del duhaldismo y un menemismo residual– le succiona algunos votos a De Narváez en el marco de la campaña basada en la lucha contra la inseguridad.
A todo esto, Julio Aurelio, vinculado con el macrismo, expone números de hace 15 días y asegura que no tiene mediciones mas recientes. Su último sondeo, le adjudicaba un 34,8% de intención de voto a Kirchner y un 30,8% a De Narváez, es decir que la diferencia a favor del candidato de Olivos era de 4 puntos. Durante la última semana, en la intimidad del PRO-PJ, se hablaba de la necesidad de revertir lo que aparece como una clara ventaja del kirchnerismo.
Claro está, nadie se anima a admitirlo ante los micrófonos de la prensa. Por cierto, la tendencia en las encuestas a favor del Gobierno profundizó las diferencias en la principal fuerza opositora sobre la conveniencia o no de peronizar la campaña. No parece antojadizo que finalmente ayer haya aparecido por primera vez en la publicidad televisiva la imagen de Solá al lado de De Narváez. ¿Alcanzará para revertir la curva de los últimos días?
Con este marco, paso a paso, la última etapa de la campaña electoral empieza a dejar entrever lo que puede suceder puertas hacia adentro del peronismo. Desde el Gobierno se muestran exultantes. Creen que las últimas caminatas de Kirchner en el conurbano le devolvieron del liderazgo perdido y hasta confían en que después del 28, el mismo 29, los díscolos van a volver a llamar a la puerta de la pingüinera. “Al último boludo lo enterraron hace 20 años”, confió esta semana a Crítica de la Argentina un miembro del gabinete nacional.
FUENTE: DIARIO CRITICA
