Entrevistada en Radio Urbana BA, la vicejefa de gabinete realizó un balance del primer año de gestión de Alberto Fernández; se refirió a las expectativas del año que viene y anticipó una reforma tributaria.
La vicejefa de gabinete, Cecilia Todesca Bocco, cuestionó el rol de la oposición en la actualidad al indicar que “agitan fantasmas muy complejos como el de la devolución o la baja de edad de imputabilidad y después hablan de diálogo”.
En una entrevista exclusiva con Otra Oportunidad, en Radio Urbana BA, uno de los principales cerebros económicos del gobierno, hizo un balance del primer año de gestión de Alberto Fernández; habló sobre las perspectivas macroeconómicas del 2021; se refirió a la posibilidad de una reforma tributaria y, atípico por su manera de declarar, criticó a Juntos por el Cambio por su anterior gestión y como principal oposición.
“Lo económico este año fue como fue por la pandemia y por el desastre que dejó el gobierno anterior”, afirmó la vicejefa sobre un 2020 para el olvido en materia económica. No obstante, destacó los esfuerzos que hizo el Gobierno este año para que la situación no sea aún peor: “Nosotros hicimos todo lo que se nos ocurrió que podíamos hacer y usamos todos los recursos y todo el financiamiento que teníamos disponible”
Con respecto al año que viene, Todesca se mostró optimista con que se llegue a crecer el 5,5 por ciento del PBI, tal como está proyectado en el presupuesto del año que viene y habló sobre la inflación, en dónde hay mucha diferencia entre lo que estima el gobierno y los privados; en la ley de leyes se contempla una suba de precios del 29%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central pronostica que llegaría al 50%.“Las proyecciones de privados a principio de año proyectaban 50% de inflación y en marzo hiperinflación. Esas cosas no se materializaron”, graficó la funcionaria.
En tanto, se refirió a la movilidad previsional y afirmó que “los jubilados le van a ganar a la inflación” este año con la fórmula que el Ejecutivo envió al Congreso: “Lo que se está haciendo es compartir el crecimiento con los jubilados”, señaló.
Por último, la vicejefa de gabinete adelantó que “hay una parte de la reforma tributaria que el Ministerio de Economía ya la tiene lista” para la primera mitad del año que viene.
ENTREVISTA COMPLETA
Teniendo la coyuntura de la pandemia y los índices de pobreza y desocupación, ¿qué considerás que el Gobierno podría haber hecho mejor?
Siempre se puede hacer más. Nosotros hicimos todo lo que se nos ocurrió que podíamos hacer y usamos todos los recursos y todo el financiamiento que teníamos disponible. En poco tiempo giramos toda la política económica simplemente para morigerar el impacto de lo que sabíamos que venía asociado a las medidas sanitarias para controlar la pandemia. En una economía tan heterogénea como la argentina, que venía de un golpe tan duro de crisis de la balanza de pagos de 2018 y 2019, también fue muy difícil atajar todos los penales. Todas las desigualdades se pusieron de manifiesto.
La actividad económica este año va a sufrir una caída superior al 10%. El año que viene el Gobierno prevé un crecimiento mayor al 5%. Si llega la vacuna o se normaliza la vida cotidiana antes de febrero o marzo, ¿ese aumento del PIB puede ser aún mayor?
Como es una proyección, siempre una proyección tiene un entorno. Hacia abajo y hacia arriba. Uno proyecta una gran cantidad de variables que te dan como resultado ese aumento. Nosotros creemos que ese 5,5% es alcanzable. La verdad es que hoy todavía tenemos incertidumbre. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para vacunar a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible y, a su vez, ir tomando otras medidas que estimulen el consumo y el crecimiento.
Ustedes estiman cerca de un 30% de inflación para el año que viene, y hay algunas consultoras privadas que hablan de un 40 o 50%.
Sí. Pero si vos mirás a esos privados, al inicio de este año hicieron las mismas proyecciones. Todas las proyecciones del REM decían que la inflación iba a estar cómodo arriba de 40%. Y muchos decían del 50%. Y en abril o mayo, cuando desplegamos el IFE y el ATP y utilizamos para eso financiamiento monetario, nos dijeron que íbamos a caer en hiperinflación. Esas cosas no se materializaron. Veremos que pasa. Nosotros sí sabemos que, en el marco de crecimiento, vos empezás a tener las tensiones del crecimiento. Que son absolutamente razonables. Los empresarios quieren recomponer sus ganancias y los trabajadores sus ingresos. Para esto el Estado tiene instrumentos: el diálogo, las paritarias. Para crecer va a tener que recuperarse el ingreso de las familias en términos reales.
Recién decías que fue un año de atajar muchos penales. Y para atajar penales tiene que haber un arquero. Resulta que a veces los penales los ataja Alberto, a veces Guzmán. ¿Hay un arquero definido para que ataje esos penales?
Acá hubo un equipo. Me gustaría que la gente hubiese podido ver la manera en que el Gabinete en su conjunto atravesó esta crisis. Hemos trabajado a destajo y de una manera muy coordinada. A veces era evitar que nos hicieran ese gol. Pero hay otras cosas que están fuera del control de uno.
¿Considerás que algunos de esos penales fueron fuertes y al medio, con bronca, por parte de algunos sectores que no quieren que le vaya bien al Gobierno?
Una de las cosas que yo sí le reprocho a la oposición, y no es que le reproche mucho, es que ellos hablan de diálogo pero luego en la cotidiana siempre están agitando fantasmas muy complejos. El de la devaluación fue uno. Pero no aportando soluciones, sino regocijándose sobre el aumento de la brecha como si no fuera un problema para todos los argentinos. Se da en otros aspectos también como por ejemplo lo que pasó esta semana, una situación terrible: una persona muere porque le quieren robar la bicicleta, e inmediatamente aparecen estas ideas de que hay que bajar la edad de imputabilidad. Entonces, en realidad no es querer dialogar, es querer hacer “a río revuelto, ganancia de pescadores”.
¿Y con la movilidad previsional qué sucedió? Porque el Ejecutivo envió un proyecto y después terminó siendo modificado por los senadores oficialistas.
El Poder Ejecutivo manda sus proyectos y el Poder Legislativo a veces dice que está perfecto así como ésta, y otras veces te levanta el teléfono y te dice que en tal punto podemos ver otra cosa. Hicieron un par de propuestas y al Presidente, junto al ministro de Economía, también con la titular del Anses y con el ministro de Trabajo; algunas les parecieron razonables y generaron la nueva propuesta a través de los comentarios que le hicieron los senadores. A mí no me parece que eso esté mal, porque somos poderes diferentes y en el Legislativo están los representantes del pueblo. Entonces, que un senador o una senadora o un diputado o una diputada te haga un comentario no es cualquier cosa. Porque expresa el voto de miles de argentinos y argentinas. Me parece que no nos tenemos que rasgar las vestiduras, lo que tenemos que ver es si esta forma es mejor. A nosotros nos parece que están bien las modificaciones que se introdujeron, responden a algunas de las críticas que tenía nuestro proyecto. Y si es para que los jubilados estén mejor nosotros estamos de acuerdo. No me parece que cada discusión técnica que se genera sea un gran problema. Sentémonos en la mesa y veamos si se puede mejorar.
Y con respecto al proyecto de movilidad previsional, ¿considerás que los jubilados le van a poder ganar la inflación?
El año que viene los jubilados le van a ganar a la inflación. Atar las jubilaciones a la inflación era prometerle a los jubilados que iban a tener exactamente lo mismo que tienen hoy en poder de compra. Por eso la otra fórmula, cuando vos pensás que vas a crecer, lo que estás haciendo es compartir ese crecimiento a los jubilados y jubiladas. El año que viene el salario le tiene que ganar a la inflación. Entonces, si vos tenés el Ripte y los salarios dentro de la fórmula, te conviene estar atado al salario, y te conviene también estar atado a la recaudación en un año que la recaudación crece por arriba de la economía. Nuestra apuesta es que nuestra economía se recupere por el lado de los ingresos y por el lado de la recaudación y poder compartir ese crecimiento con los jubilados y las jubiladas y no cristalizar la situación en la que están hoy.
¿La inestabilidad económica deviene en inestabilidad política? ¿Es a la inversa? ¿Se retroalimentan?
El golpe que tuvimos nosotros este año en la economía está explicado por la pandemia y por los resabios de la crisis de la balanza 2018-2019. No tiene nada que ver con las discusiones que tenemos hacia dentro de la coalición. A mí me parece que está coalición tiene discusión porque la sociedad Argentina discute distintas cosas, porque no pensamos todos los mismos y me parece que eso es una fortaleza de nuestra coalición. Tenemos sectores más de izquierda y sectores más en el centro. Lo económico este año fue como fue por la pandemia y por el desastre que dejó el gobierno anterior. Entonces no tiene que ver con que nosotros discutamos la reforma jubilatoria. Está bien que nosotros les discutamos.
¿En la primera mitad del año que viene se va a discutir la reforma tributaria?
Sí, hay una parte de la reforma que el Ministerio de Economía la tiene lista. La discutió con la AFIP y vamos a ver el año que viene en qué momento puede ser parte del calendario del Congreso. ¿Esas van a hacer todas las modificaciones? Bueno, no. Vamos a ir por partes. Es verdad que mucha gente piensa que pagan muchos impuestos, la presión tributaria en Argentina es más elevada que en otros países de la región, pero también el sistema de seguridad social de la Argentina es completamente distinto al de nuestros países vecinos. Entonces, si uno cree que los jubilados y las jubiladas tienen que tener una jubilación digna, uno cree que cuando nace en un país o vive en ese país tiene derecho a una educación pública de calidad, o si pensaste que alguien te tiene que atender dignamente cuando te enfermás, pues entonces tenés que pagar impuestos. Las cosas están relacionadas unas con otras. Siempre se hacen comparaciones con los países vecinos en donde el sistema de seguridad social no tiene nada que ver con el de acá. Uno tiene que elegir dónde quiere vivir, en qué tipo de sociedad quiere vivir. Hay sociedades en donde se pagan los impuestos y también esas sociedades tienen otro tipo de entramado social. Que el 92% de las personas en edad de jubilarse estén jubilados en Argentina para mí es una buena noticia, estoy dispuesta a aportar impuestos para eso porque yo también voy a hacer una jubilada en el futuro. Y la otra discusión asociada a esto es esta trampa que se escucha y se leen los diarios, de que vos me bajas los impuestos y entonces vienen las lluvias de inversiones. La economía no funciona de ese modo, las inversiones llegan cuando hay demanda. Yo compro una máquina más amplia en mi empresa o contrato más trabajadores cuando tengo más demanda, no porque me hayan bajado los impuestos. Después podemos discutir que algunos impuestos sean más eficientes que otros y que en algunas actividades haya una sobrecarga tributaria, son casos particulares pero no es la discusión general.
Se calmó el mercado cambiario, parecen haberse planchado los dólares paralelos. Pero sigue siendo una preocupación las reservas del Banco Central. ¿Qué sucede con los dólares del campo?
Lo que pasó este año en el sector agropecuario es algo muy particular. Cuando nosotros ganamos las elecciones el año pasado, el sector dijo «bueno, si ellos ganaron van a poner derecho de exportación». Tenían razón en pensarlo y así lo hicimos; y adelantaron la liquidación de exportación. Entonces hay una parte de las exportaciones cuya liquidaciones deberíamos haber visto este año, que se adelantaron el año pasado. Y eso se ve en los gráficos claramente. Así que ese es un problema. El otro problema es el problema estructural del sector externo argentino. Necesitamos exportar más, pero necesitaríamos idealmente sustituir algunas importaciones, completar cadenas de valores y generar más trabajo en la Argentina. Necesitamos también entender que el bimonetarismo argentino es francamente inviable; y con esto no estoy diciendo que el que compra dólares es malo o es antipatriótico, estoy diciendo que hay una conexión. En el momento en el que nos quedamos sin dólares hay crisis en la que perdemos empleo y nos hacemos más pobres. Si logramos entender eso, entonces, no vamos a ver las restricciones, mal llamado cepo, a las regulaciones cambiarias como un castigo, sino como una herramienta que tenemos para proteger nuestros dólares y poder producir y generar empleo. Eso lo que tenemos que tratar de transmitir.
