Por Jorge Benedetti, sociólogo y empresario metalúrgico
En su reciente mensaje desde la ciudad de San Miguel de Tucumán, el presidente de la Nación, Ing. M. Macri, dirigiéndose a los empresarios expresó que ahora cuentan con reglas de juego claras, previsibilidad y seguridad jurídica.
Si entre los empresarios a los que se dirigía estábamos los que tenemos la responsabilidad de sostener las empresas PYME que generan el 80% del trabajo,debemos decirle al Sr. Presidente que debe estar mal asesorado, pues sus afirmaciones no se ajustan a la realidad que vivimos.
Presido una empresa PYME que desarrolla actividad metalúrgica y que fue fundada por mi padre hace casi 70 años y -como la inmensa mayoría de las del sector- padece una grave crisis que pone en serio riesgo su supervivencia.
Desde la asunción del presidente Macri, el acero (insumo principal de nuestra actividad) aumentó un 320% y la energía tuvo aumentos variables que tienen como piso un 1.200%,llegando-con los aumentos anunciados- al 2.000% (Las variaciones en los insumos de otras producciones, como el plástico, el papel, u otros metales, rondan porcentajes semejantes de aumento).
En diciembre del 2015 las empresas PYMES, en atención al carácter que representamos como dinamizadores de la economía, sumado al papel mencionadode generadoras de trabajo y al factor movilizador del mercado interno,teníamoscréditos de fomento a una tasa anual del 17%. Hoy, para descontar un cheque de unaempresa de primerísima línea (somos proveedores de los permisionarios de electricidad y telefonía)debemos pagar entre el 50 y el 70% de interés.
Es decir, quienes aumentamos la dotación de personal,nos tecnificamos, compramos maquinarias, nos encontramoscon el hecho de que, de un día para el otro,se han modificado todas las reglas del juego, no tuvimos ninguna previsibilidad y por supuesto se ha violado totalmente laseguridad jurídica que se proclama.
Y lo peor es que tampoco tenemos previsibilidad para adelante, pues las empresas de carácter monopólico que producen el acero en nuestro país, pueden seguir aumentándolo sin ninguna limitación al compás de la paridad cambiaria o por sobre ella (como viene sucediendo) y lo mismo ocurre con la energía. Es decir, la previsibilidad no existe.Y el Estado ha dejado de ocupar el lugar que le corresponde en defensa del bien común de toda la comunidad.
A esto le podemos agregar que el gobierno, tanto en el orden nacional como -y muy especialmente- en la provincia de Bs. As.,ha agravado la situación de las PYMES como la nuestra, que somos proveedoras del Estado, llegando es este momento las acreencias impagas a tener un atraso del orden de los 10 meses (DIEZ MESES), es decirquecuando nos paguen no vamos a recuperar ni la materiaprimaqueutilizamosparalasprovisionesefectuadas.
Como proveedores de las grandes empresas de servicio firmamos contratos anuales a precio fijo. A fin del año anterior se informó oficialmente que la inflación de este año iba a oscilar entre el 8 y el 12% anual. La realidad es que sólo durante el primer semestre el acero aumentó un 60%, con lo que nuestras provisiones se están efectuando a pérdida.
Podría agregar muchas otras cuestionesy la lista sería interminable.Pero debemos mencionar que por otra parte, la apertura indiscriminada de los mercados ha descolocado irracionalmente la producción nacional. Nospreguntamos si es un empecinamiento ideológico que atrasa varias décadas o hay intereses particulares para no entender lo que pasa en el mundo en que vivimos.
La globalización de las trasnacionales que se nos presentaba como una maravillaa comienzo de los 90 ha muerto definitivamente. Hoy vivimos la globalización de la defensa de los mercados y producciones nacionales, todo esto en el marco de una terrible guerra comercial.
El Brexit implica la defensa de la producción británicacerrando su mercado; la Comunidad Económica Europea, que siempre fue proteccionista, hoy ha aumentado aún más la defensa de las producciones locales, sólo ver lo que le manifestó el presidente Macron a nuestro presidente cuando este –sin ninguna razón ni conveniencia para nuestra producción- le insistía en la firma del pretendido “acuerdo” Comunidad Europea-Mercosur. Macron fue claro, “nosotros no vamos a dejar de defender la producción agropecuaria francesa”.
Donald Trump utiliza la defensa del compre norteamericano al máximo. Hemos visto las proteccionesaplicadas al acero, el aluminio, el biodiesel, los limones (¡!!!), por citar sólo algunos ejemplos. Por supuesto que Chinaha respondido con la misma moneda. Muchas veces se ha dicho para justificar críticas a determinadas políticas que Argentina tenía un modelo económico único en el mundo, hoy sin dudas esto es cierto.La irracional apertura de mercados que padecemos sólo se aplica en nuestro país. Galletitas inglesas o danesas, verduras y hortalizas de Chile o Perú, cerdo norteamericano, fideos italianos o vinos y aceites españoles en nuestros supermercados son una muestra de esta insensatez, íbamos a ser el supermercado del mundo y hoy vemos en los nuestros los productos del mundo sin ninguna contraprestación.
Sólo agregar que el nominal “compre nacional” es una mera norma sin aplicación, pues los productos extranjeros son ingresados por importadores locales y luego seofrecen a todos los organismos del Estado como producción nacional sin que nadie controle ni acepte losreclamos que presentamos.
Si a eso le sumamos que los desmanejos financieros de dudosa legalidad nos han llevado al ya tristemente famoso “acuerdo” con el FMI, que significa aumentar la recesión y el cierre de entes claves para la producción nacional, como ser el INTI, las Fábricas Militares, el Astillero Río Santiago, por sólo citar algunos ejemplos, sumado a la paralización de Atucha, las represas del sur, que contando con financiación ya aprobada nos darían la tan reclamada independencia energética, etc., etc., la liquidación de las PYMES es inexorable.
Con retracción de la economía y sin mercado interno hay menos consumo, de esta manera habrá menos recaudación, con menos recaudación el gobierno aplicará más ajustes. Este círculo perverso lo vivimos en los 90 y nos llevó al estallido del 2.000 con los riesgos y graves daños que trajo para nuestra comunidad.
Si motorizamos el consumo, este demandará al comercio, el comerció impulsará la industria y esta a las actividades extractivas, es decir, se rearmará un circuito virtuoso de la economía.
Por el contrario hoy el Fondo Monetario Internacional nos impone desde políticas poblacionales y “de género”, hasta reducciones de jubilaciones y salarios.
En los primeros 6 meses del año por cada peso invertido en acción social hemos pagado 10 de intereses de la deuda y por cada peso empleado en salud casi cinco en intereses.
Este modelo es insostenible.
Señor presidente Ud. ha repetido que alienta a las pymes y que quiere combatir el desempleo, si es así hay que demostrarlo modificando radicalmente las políticas que se vienen aplicando, en caso contrario los daños sobre nuestra comunidad serán irreparables.
