Con el objetivo de comenzar a colocar a intendentes puros, el ex Ministro de Justicia de la Ciudad es uno de los nombres que suena para reemplazar a Carlos Arroyo, con quien siempre hubo una tensa relación desde el oficialismo.
Superadas las elecciones de octubre, y con los buenos números que los avalaron –o en su defecto incrementaron su aceptación popular- en la gran mayoría de los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires, desde el oficialismo comenzaron a perfilar la postulación de diversos dirigentes para en 2019 ocupar intendencias que no están en su poder y otras que, a pesar de estar controladas por Cambiemos, no son de confianza para María Eugenia Vidal.
Un caso claro es el de Mar Del Plata. El radical Carlos Arroyo gobierna desde hace dos años y han sido varias las crisis y desencuentros que atravesó con el oficialismo. A pesar de que no le quitarán el apoyo -lo hacen de forma bastante moderada y optan por exponerse públicamente junto a él lo menos posible- en el 2019 optarían por colocar allí a un alfil propio.
En los últimos días, comenzó a sonar, fuertemente, el nombre del ex embajador de Uruguay, y recientemente electo diputado de la nación por la provincia de Buenos Aires, Guillermo Montenegro. A pesar de su militancia en San Isidro, los trabajos que encarga el gobierno para medir la imagen de sus dirigentes arrojan buenos resultados para él en General Pueyrredón.
De todos modos, Montenegro ya ha expresado sus deseos, por ejemplo en LaNoticiaWeb, para disputarle el cargo a Gustavo Posse. A pesar de que podría darse, desde La Plata apuntan, en ese distrito, a poner a un fallido candidato de 2017: el neurocientífico Facundo Manes.

