Los salarios de los políticos en medio de la interna de Juntos por el Cambio

1 abril, 2020

La coalición intenta volver a tener lugar en la agenda, pero la forma se discute puertas adentro. El núcleo duro macrista enarbola los intereses corporativos y busca que Horacio Rodríguez Larreta no sea el único bien visto. ¿Quién queda de cada lado?

Por Franco Pistone.

“A quien le quepa el sayo que se lo ponga” circuló en la redes luego de que Alberto Fernández asegurara por cadena nacional que va a ser “inflexible” con los que echen empleados y dejen desamparadas a las personas. A muchos le calza, pero el sayo teledirigido fue para Paolo Rocca, presidente de la constructora Techint, que despidió a 1450 trabajadores en medio de la cuarentena obligatoria.

El empresario italo-argentino presionó por su cuenta, le pusieron los puntos en su propio juego y no le gustó. Por eso levantó el teléfono y acomodó en la cancha a sus mejores operadores: Juntos por el Cambio, que estaba comiendo banco hace más de una semana. En un escenario donde Alberto maneja la situación con un consenso brutal, una imagen positiva histórica del 93% y le marca la cancha a Techint; el macrismo salió de la cueva para defender a los suyos con su ejército de trolls con máster en cacerolazos. ¿El reclamo? Bajar los salarios de los políticos –no asi el de los empresarios– y usar ese dinero para enfrentar la crisis sanitaria. A la oposición lo “responsable” le duró 10 días.

Una vez más, el PRO supo capitalizar el sentimiento antipolítica de un núcleo duro de la población, ahora representado en ese 7% de imagen negativa –o indiferencia–. En tres días, 20 mil twits de bots y trolls digitalmente enardecidos a cargo del residuo comandado por el ex jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la titular del PRO Nacional, Patricia Bullrich, a quien vimos agitando el cacerolazo por las redes.

A la oposición lo «responsable» le duró 10 días.

Horacio Rodriguez Larreta se muestra como la única cara presentable de la oposición. El ala dura quiere lugar, por eso, a la ex ministra de Seguridad le soltaron la soga para que salga a mover fichas con un permiso de circulación en carácter de funcionaria de la Secretaria de Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires. Spoiler alert: no trabaja ahí.

Lo cierto es que no todas las voces de la coalición están en la misma sintonía. Además, existió una falta de comunicación digna de telenovela de la tarde. En el grupo de Whatsapp de Juntos por el Cambio le saltaron todos a la yugular a Mario Negri, titular del interbloque, por haber dado a conocer una carta en nombre de la alianza en la que se le solicitaba al presidente que inste al Poder Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial a reducir un 30% de los salarios.

La cosa es así: el bloque del PRO, liderado por Cristian Ritondo, había empezado a debatir qué hacer ante la posibilidad de que se dieran las protestas sociales que finalmente sucedieron. Maximiliano Ferraro, jefe de bloque de la Coalición Cívica (CC-ARI), anticipó que lo tenía que hablar con su bloque porque a muchos no les cerraba. Aún así, Negri se cortó solo y publicó el documento –con la excusa de que ya había trascendido– cuando muchos ni siquiera lo habían leído.

En la oposición saben muy bien que la reducción de salarios no implica un cambio significativo en cuanto a las condiciones materiales para paliar la coronacrisis. Pero les consta el alcance simbólico que puede llegar a tener y el hambre de volver a tener un lugar en la agenda urge.

Brenda Austín, de la UCR, y Silvia Lospennato, del PRO, venían elaborando un borrador en conjunto. La CC-ARI encaminó así su deserción masiva en el grupo: a Mariana Zuvic le siguió Ferraro, Marcela Campagnoli, Mariana Stilman, Juan Manuel López, y luego el resto. Desde el espacio aseguraron que no se van de la coalición, pero que van a “tomar distancia”.

En medio de todo, la que cazó la batuta al voleo fue la –no tan– desaparecida Elisa Carrió. “Expresamos nuestro respaldo y respeto a Larreta, su equipo de gobierno y a todos los que manejan la crisis”, twitteó Lilita, sumando un caballito de batalla para el pelado. “Son tiempos de prudencia y no hay lugar para oportunistas”, agregó. Calmó las aguas pero dejó en claro que están más divididas que las de Moisés en el Mar Rojo: de un lado, Mauricio Macri, Marcos Peña, Patricia Bullrich; del otro, Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió.

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