¿No se inunda más?

7 agosto, 2019

La historia detrás de una obra que se planificó, gestionó y financió durante la gestión de Aníbal Ibarra y ahora Macri, que además entregó parte del negocio a la empresa de su primo, busca capitalizar como propia.

Por Andrés Lerner

¡No se inunda más, carajo! Los gritos del Presidente en el cierre de campaña de Horacio Rodriguez Larreta en el Microestadio de Ferro se reprodujeron y viralizaron hasta el cansancio, pero nadie se detuvo a analizar cuál era la verdad detrás del enuniciado sobre esas inundaciones.

Después de años de reclamos de los vecinos y comerciantes de los barrios de Palermo, Belgrano, Nuñez y Colegiales , Aníbal Ibarra fue quien tomó la decisión política de avanzar con la obra necesaria para terminar con las inundaciones: el entubamiento del Arroyo Maldonado.

Para esto puso en marcha negociaciones con el Banco Mundial, que el primero de marzo de 2004 le entregó el primer crédito de su historia a la Ciudad de Buenos Aires por el monto de 150 millones de dólares y con tasas que no llegaban al 1%.  Todo en el marco del Programa de Gestión de Riesgo Hídrico, por lo que estos fondos solo podían ser usados a ese efecto.

El Ejecutivo local envió un proyecto de ley que fue aprobado por la legislatura porteña en diciembre de ese mismo año. Se planeó la ingeniería de la obra, se establecieron las condiciones y  comenzó el proceso de licitación. Es decir, ya estaba claro que es lo que había que hacer, de donde iba a salir el dinero y en marcha la contratación, solo faltaba elegir que empresa se encargaría y estampar la firma.

El 30 de diciembre del 2004 se incendió el boliche “República de Cromañon” y causó la muerte de 194 personas. El 15 de noviembre del año siguiente Ibarra fue suspendido y posteriormente destituido de su cargo

En el 2008 Mauricio Macri, ya como Jefe de Gobierno, adjudicó la obra a la empresa italiana GHELLA, que se asoció con IECSA, la constructora insignia de la familia del Presidente, que hacía poco tiempo había sido transferida a su primo mencionado en la causa de los cuadernos, Ángelo Calcaterra, lo que le valió una denuncia penal por coimas, fraude y sobreprecios.

Pero finalmente el 30 de junio de 2011 se inauguró la obra con la presencia de Macri, pero también de sus antecesores: Jorge Telerman, Aníbal Ibarra y Enrique Olivera. En aquel momento el mandatario afirmó,“esto fue posible gracias a que hubo continuidad en el esfuerzo y por eso están acá conmigo ex jefes de Gobierno que participaron de la obra”. Sin  embargo, en tono electoral, esta semana sostuvo que esa refacción “ a nadie le interesaba porque estaba bajo la tierra, no se veía”.

Más allá de  la tergiversación al referirse a una construcción que no planeó ni financió, el grito “no se inunda más”, también colisiona de lleno con lo que sucedió en abril del 2013, cuando las tormentas en la Ciudad provocaron ocho muertos: Cuatro en Saavedra, uno en Colegiales, uno en Villa Luro, uno en Villa Ortuzar y uno en Villa Urquiza. Además el Estado recibió más de 12mil pedidos de subsisidios por los daños ocasionados.

En aquel momento incluso desde la Unión Cívica Radical pidieron que se investigue al entonces jefe de Gobierno por abandono de personas, estrago culposo e incumplimiento de deberes de funcionario público. La denuncia fue presentada por quien ocupaba el cargo  de vicepresidente de la UCR Capital, Marcelo Montero, y acompañada por la dirigente Lidia Zeballos, antes de que el radicalismo se aliara con el PRO.

Por último, el temporal de diciembre del año pasado convirtió a las estaciones  de las  líneas A, B y C de los subtes porteños, en memes por su similitud con las Cataratas del Iguazú. Como dijo el propio presidente, «Sorry», pero se sigue inundando.

El grito de Macri podrá ser un símbolo de campaña, cuya suerte será evaluada por la ciudadanía en Agosto y en Octubre. De lo que no cabe dudas es que como metáfora de su actual Gobierno a la Rosada, ocultó parte de la verdad para llevarlo a escena en Ferro esta semana

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