Se denominarán "Scioli 2015" y buscan crear una estructura propia para la disputa presidencial. En San Martín picaron en punta.
La prueba piloto comenzó a ejecutarse en San Martín, en los últimos días de un diciembre convulsionado. Con el aval del gobernador, Cristina Álvarez Rodríguez, ministra de Gobierno provincial y referente en ese territorio, bendijo el primer grupo de concejales y consejeros escolares embanderado con un nombre de objetivo explícito: "Scioli 2015".
Como nunca, el sciolismo se embarca en un trabajo territorial para dar sustento al proyecto presidencial. Daniel Scioli, que suele concentrar el diálogo con los gobernadores, ya autorizó a emisarios para recolectar voluntades en el interior y, ahora, dio luz verde a una iniciativa que será plasmada por Peronismo 2020, la agrupación que conduce Álvarez Rodríguez. La funcionaria es, además, portadora de una inexpugnable cucarda familiar en el PJ: es sobrina nieta de Eva Perón.
La incursión en los municipios bonaerenses adoptará matices, aunque se trazó como premisa no generar rispidez con los intendentes oficialistas, sobre todo, los históricos caciques del conurbano. Una intención que, en la práctica, puede resultar de compleja instrumentación.
Las conversaciones informales se largaron en comarcas gobernadas por jefes comunales con cercanía al gobernador o, al contrario, en distritos encabezados por opositores.
"No vamos a romper, ni a hacer rancho aparte, sino que la idea es armar «subbloques» que funcionen dentro del bloque del Frente para la Victoria, pero con la identificación clara de apoyo a Daniel", explicó a LA NACION un dirigente sciolista. Ése será, en rigor, el único requisito.
El borrador del plan para conquistar aliados en los concejos deliberantes incluye una lista con los próximos destinos. Prevén intensificar gestiones en los partidos comandados por Juan Pablo Anghileri (General Rodríguez), Néstor Álvarez (Guaminí), Julio Marini (Benito Juárez) y José Echeverría (Balcarce). Todos ellos mantienen una estrecha relación con la ministra de Gobierno.
En Mar Chiquita, la negociación se promueve especialmente a través de Marcelo Sosa, referente de Peronismo 2020 y subsecretario de Asuntos Municipales provincial. Jorge Paredi, el alcalde, siempre prodigó un armonioso vínculo con la administración de Scioli.
Se despliega, además, una línea de operaciones en tierras del Frente Renovador. Así, Gustavo Aguilera, que ganó en la interna del PJ local, interviene en San Fernando, liderada por el intendente massista Luis Andreotti, y el concejal Hugo Cantero, en Escobar, donde manda Sandro Guzmán.
Concebida con el propósito de construir una plataforma para el ex motonauta, la estrategia de sumar concejales responde en simultáneo a otra necesidad: evitar fugas, desde abajo, hacia las filas de Sergio Massa. Así funcionó en San Martín, cuyo alcalde es el renovador Gabriel Katopodis. De los ocho ediles kirchneristas, dos -Verónica Jalil y Juan Manuel Cáceres- conformaron un subbloque sciolista. Lo mismo hizo otro grupo de consejeros escolares.
Son movimientos subterráneos y silenciosos que buscan, como fin último, cincelar por goteo una estructura afín, misión que nunca desveló a Scioli. Hasta ahora, el gobernador confió su carrera casi exclusivamente en su imagen y el diseño comunicacional.
El máximo desafío será penetrar en la poderosa tercera sección electoral. En el sciolismo sostienen que allí actuarán con extrema cautela y que no intentarán un desembarco sin antes consensuar con los jefes comunales. Como señal, esbozan otro argumento: "Esta táctica tampoco es para empoderar a compañeros nuestros para que después vayan a disputar las intendencias".
La avanzada se enmarca en un clima de incertidumbre puertas adentro del peronismo. Los barones del conurbano repiten sin disimulo que "falta liderazgo". Con Cristina Kirchner alejada de la escena pública, el vacío quedó expuesto en el agitado congreso partidario que se realizó en La Matanza, hace poco más de una semana.
En esa dispersión, deberá maniobrar Scioli, que pretende ordenar el territorio bajo su capitanía. La cruzada por los concejos, si consigue relativo éxito, se coronará con una cumbre de referentes en abril, previo al Mundial de fútbol, evento que la dirigencia más encumbrada tiene en cuenta para programar sus metas.
En sintonía, la mesa chica de La Plata, con la coordinación del jefe de Gabinete, Alberto Pérez, prevé un relanzamiento del grupo de organizaciones propias bajo un mismo paraguas. Esa apuesta se concretaría después del verano.
Scioli aprovechará la temporada en la playa para pulir su hoja de ruta hacia 2015. En la arena, escenificará encuentros institucionales, como excusa formal, con gobernadores, aunque las charlas de mayor resonancia política, reconocen en su entorno, serán lejos del sol y las cámaras.
FUENTE: Diario La Nación
