Camino a octubre intentará disputar la agenda planteada por Sergio Massa, y avanzarían los proyectos de Ganancias y Policías Comunales. Cristina quiere recuperar los votos kirchneristas del Frente Renovador. El giro dialéctico en la campaña. Intendentes en la mira de la Rosada.
El Gobierno nacional ya estaría preparando el anuncio de la suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. Prueba de ello fue el incesante desfile de ministros y funcionarios, especialmente del equipo económico, que se registró en la Casa Rosada durante los últimos días. El gravamen de Ganancias se ha tornado uno de los ejes gravitantes de la campaña electoral y el kirchnerismo lo sabe central para revertir el humor adverso a su gobierno en la clase media. Además, se trata de un reclamo sostenido con fuerza desde las distintas expresiones del movimiento obrero, incluso las alineadas con el oficialismo. Pese a que aún persistirían dudas respecto a la viabilidad fiscal de la modificación del impuesto, todo indica que habrá anuncios por cadena nacional en las próximas semanas.
La intención es generar un impacto electoral en las clases medias e interpelar a todos aquellos ciudadanos que alguna vez votaron al Gobierno y el domingo pasado se inclinaron por el Frente Renovador, que incluyó en su plataforma electoral el impuesto a las Ganancias al comenzar la campaña. En ese sentido, la jugada además apunta a disputar la agenda central del massismo -impuestos y seguridad- y por eso también se apura el proyecto de policías comunales en la legislatura bonaerense. “Esperemos que el debate se dé dentro del Parlamento de la Provincia; es una ley que se presentó en febrero del año pasado”, recordó el gobernador Scioli en lo que fue interpretado como una respuesta al massismo, que tomó hace un tiempo el tema como una de sus principales banderas. Autocrítico, horas antes había señalado que “vamos a corregir lo que haya que corregir”, pero también destacó las “iniciativas demagógicas” de la oposición, e indicó que hay sectores que buscan “debilitar la gobernabilidad”.
GIRO DIALÉCTICO EN LA CAMPAÑA
Hasta ahora las críticas al principal adversario político en la Provincia habían sido veladas e indirectas, pero CFK se encargó personalmente de dar comienzo a una nueva etapa en la dialéctica de la campaña. En Tecnópolis, habilitó los cánticos que señalaban a Massa como un “empleado de Magnetto y Clarín”, y calificó a los candidatos del Frente Renovador como “los suplentes” de las corporaciones. "Dicen que son el futuro pero son el pasado", los fustigó. Más tarde la siguió por Twitter y fue más allá cuando comparó al matrimonio Massa con los Duhalde: "Plan Duhalde II, con carita más joven. Si hasta tiene su ´Chiche´", escribió la Presidenta en la red social.
En consonancia con la línea marcada por CFK, poco después una avalancha de críticas caían sobre la figura de Sergio Massa provenientes de importantes referentes del kirchnerismo. “Massita es un vocero de algunos sectores de la oligarquía pero no le da el piné para ser el representante formal de nadie”, afirmó el diputado Carlos Kunkel; “Massa propone el endeudamiento, el ajuste salarial, volver a la receta del FMI, a las jubilaciones privadas. La única vez que se lo escuchó hablar con la verdad, fue con los empresarios”, sostuvo la jefe del bloque K en el Congreso, Juliana Di Tullio; hasta el ministro de Seguridad, Arturo Puricelli, se sumó al coro de críticas a Massa. “Se lanzó como candidato fogoneado por el grupo mediático Clarín”, dijo.
Desde el massismo juzgan esta subida de tono en la diatriba kirchnerista como directamente proporcional al crecimiento de la figura de Massa. Sin embargo, no se quedaron con los brazos cruzados y en la voz del intendente de Olavarría, José Eseverri, aclararon que "Massa no conoce a Magnetto, mientras que Cristina almorzaba con él" y se preguntaron "si Néstor y Cristina le pidieron permiso a Magnetto y las corporaciones cuando lo eligieron a Massa como jefe de Gabinete en aquella mañana después de la caída de la 125".
INCERTIDUMBRE EN LOS DISTRITOS
Las declaraciones del exjefecomunal de José C. Paz, Mario Ishii, que calificó el resultado de las PASO como una “cagada a palos” y dijo que “la gente está enojada con la Presidenta”, encendieron una alarma en la Casa Rosada. El barón del conurbano que salió a “cazar” intendentes “traidores” al kirchnerismo en 2009, se encargó luego de aclarar que “en ningún momento dije que la culpa es de Cristina”, y se mostró alineado, pero en el oficialismo la duda ya estaba sembrada y muchos comenzaron a especular con la posibilidad de que el paceño ya esté coqueteando con el massimo. Es que en la Primera sección electoral la derrota fue aplastante y el Frente Renovador se consagró ganador en distritos históricamente favorables al Gobierno. Son los casos de Tres de Febrero, Morón e Ituzaingó, que no pudieron detener la ola de Sergio Massa en el Conurbano.
La vaticinada estampida de intendentes alineados con el kirchnerismo fugando hacia el massismo, por el momento no sucedió, pero podría darse después de octubre si la figura de Massa sigue creciendo. Mientras tanto casi todos los jefes comunales están en la mira de la Rosada, que vigila atenta los arreglos que pueda haber por debajo. Tanto es así que algunos de los intendentes perdedores en sus distritos tuvieron que salir a reafirmar su acompañamiento al Gobierno. Alberto Descalzo, mandamás de Ituzaingó, se apuró en aclarar que está "dentro de un proyecto nacional y popular que tiene una conductora, una jefa política, que es la Presidenta de la Nación”.
Las aguas están más tranquilas en la Tercera sección electoral, donde el kirchnerismo confirmó su dominio no sin algunos traspiés en Lanús y Avellaneda, y triunfos no tan holgados en La Matanza y Quilmes. Aquí el oficialismo no está tan preocupado por la lealtad de sus intendentes pero debe mejorar varios números para poder revertir el resultado en la Provincia. Por si acaso, el mandamás de Lanús, Darío Díaz Pérez, declaró que “no hay especulación política por parte de los jefes comunales, va a haber un fortalecimiento y profundización de lo nuestro", y agregó que la llamada "estampida de intendentes", "sería una incoherencia legal ya que no pueden hacerlo, teniendo toda la estructura del Frente para la Victoria. Y desde lo político sería una traición impensada, no hay posibilidades ni desde los político, ni desde lo jurídico, ni desde lo moral”.
