Tras los resultados que –admitió- “superaron” sus expectativas, el referente provincial del Frente de Izquierda dialogó con LaNoticiaWeb. Criticó la “demagogia” de Massa, a quien definió como un “continuismo con perspectiva de ajuste”. Y definió a su espacio como una izquierda “combativa”, que ha “repudiado el oportunismo” histórico de la izquierda argentina.
“Tengo un cansancio que me caigo al piso”. Entre risas, la frase de Néstor Pitrola antes de comenzar la nota con este portal sirve para graficar el inesperado momento que está viviendo el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), que lo lleva como primer candidato a diputado nacional. Tras el 3,95 % que cosechara en la Provincia el pasado domingo, su espacio “pulverizó” el piso mínimo (1,5%) para competir en octubre y ya se ilusiona con ingresar dirigentes al Congreso nacional, a la Legislatura bonaerense y hasta a los Concejos Deliberantes locales.
¿Manejaban estos números o los resultados superaron las expectativas?
No, las superaron. Mi apuesta fue 3,5 por ciento y era la más alta de todos los compañeros. Las encuestas un par de días antes publicaban que estábamos con el 1,3, lo cual creo que es una manipulación política. Pero bueno, las urnas hablaron por sí mismas.
En varios municipios del GBA, el porcentaje de votos estuvo por encima de la media bonaerense. ¿Por qué?
En términos generales, la elección es buena en el oeste: Morón, Ituzaingó, Tres de Febrero y Hurlingham. Ahí tenés un paquete político que tiene que ver con buen trabajo nuestro y con un derrumbe del sabbatellismo. La clave en el Conurbano es nuestra penetración político-electoral entre los trabajadores y la juventud. Nuestro objetivo en Provincia es ir por dos diputados en octubre, porque ya superamos el piso.
¿Cree que estos votos son un piso de cara a octubre?
Sería lógico. Con este número, ya consagraríamos en Diputados porque hay un piso del 3% del padrón y lo superamos. Ahora, hay listas que quedaron proscriptas por el piso electoral y hay un electorado a disputar como representación de la izquierda. Nuestra batalla de cara a octubre va a ser seguir conquistando voluntades de trabajadores por la agenda que ha planteado el FIT, que es claramente una oposición por izquierda al kirchnerismo, muy distinta a los Massa o Stolbizer-Alfonsín. Esto significa una convocatoria natural a las listas que quedaron debajo del piso, que son dos: la del PODEMOS y la del MAS. Con 100 mil votos más, estaríamos aspirando a un segundo diputado.
Con la gran elección de Massa, sectores kirchneristas hablaron de un giro del electorado hacia la derecha tras los resultados conseguidos por el Gobierno hace dos años. Pero su espacio también agrandó su caudal de votos: ¿hay un giro a la izquierda en algunos votantes?
Por supuesto. Yo escuché a Massa, en el balance, hablar del impuesto al salario. Él hace su derechismo en los cenáculos empresarios, como lo escuchamos la semana pasada discutiendo marco jurídico abarcativo para el petróleo y los hidrocarburos, que extienda el contrato de Chevron a todas las multinacionales. Pero eso lo dice en la cena con los industriales y empresariales.
Pero dice que tiene representación sindical en la lista y que quiere una alianza entre empresarios y trabajadores…
También dice que hay que corregir el valor del cambio, con lo cual, como había planteado De Mendiguren, es un devaluacionista. Claro, para la campaña electoral dice que tiene sindicalistas en las listas, que no quiere más impuesto al salario y que quiere impuestos a la renta financiera. Pero a los sindicalistas que lleva son de la CGT de Los Gordos, quienes han firmado toda la entrega del movimiento obrero, como Daer.
También está Alessandrini, de la CTA…
Sí, no sé si entra porque está algo más relegado. Lleva a lo más cooptado del sindicalismo, lo que ha acompañado todos los topes salariales estos años y los lleva como garantía ante los industriales de que va a garantizarlos. Entonces vamos a trabajar mucho sobre la demagogia de Massa, sobre su pacto con el macrismo, para seguir clarificando a los trabajadores en una ruptura con el kirchnerismo, pero por izquierda y no por derecha.
Referentes anti-kirchneristas dicen que se trata de lo mismo. Acá ustedes están planteando una crítica específica al espacio de Massa.
Decir que son exactamente lo mismo no aporta nada. Son dos listas: una se presenta oficialista y otra opositora, lo cual ha librado una guerra en los municipios. Massa ganó 74 municipios y ha derrotado a elementos históricos, como Curto, Ishii, Descalzo. Le partió la elección a Othacehé, nada menos. En algunos casos, como Curto o Othacehé, tipos que tienen un régimen “fachistoide” en sus distritos. Esto es una quiebra del aparato del PJ que recién empieza. Cómo lo arreglan, se verá. Pero es una guerra y acá hay dos años de gobierno de Cristina, de manejo de la caja pública. Por lo tanto, los negocios de la corrupción política van a estar cuestionados, va a haber guerras intestinas. Y esto en el marco de que tampoco hay un presupuesto fluido para mantener la tropa de intendentes kirchneristas.
¿Por qué?
Porque hay una crisis en la Provincia y el presupuesto público nacional está en rojo. Entonces, todo se da en un momento de decadencia de carácter general. No casualmente Cristina perdió 5 millones de votos. La elección de Massa es el resultado de una crisis. El PJ va a pasar por una crisis y Massa es un continuismo, pero plantea una perspectiva de ajuste y reorientación económica, que inevitablemente ya se está trabajando, con De Mendiguren articulando el problema de la vuelta al mercado de deuda, de una devaluación monetaria, un sinceramiento de tarifas. Todas cuestiones que serían muy gravosas para la clase trabajadora.
En las últimas dos elecciones hubo un gran crecimiento de los votos para la izquierda, que antes penaba en los últimos lugares. ¿Cree que se inscribe en este marco de revueltas populares en distintas partes del mundo?
No te quepa la menor duda. La izquierda calculó más de un millón de votos en el total. El FIT es una izquierda que no es conciliadora, combativa, que lucha contra la burocracia sindical, que ha repudiado el oportunismo del pasado de la izquierda argentina. Esto no es menor. Estos virajes políticos son mundiales y los plantea la crisis capitalista en los Estados. Hay un reordenamiento político. Creo que este fenómeno, con la crisis del peronismo y el radicalismo, está fuertemente planteado en Argentina. Se planteó en 2001 y se plantea ahora en este fin de régimen.
¿Hay crisis del PJ? Entre los candidatos peronistas, Massa, Insaurralde y De Narváez, se llevaron tres de cada cuatro votos en la Provincia…
En realidad, hubo cinco y les ganamos a dos de ellos (NdeR: a “Momo” Venegas y Eduardo Amadeo, quien finalmente bajó su candidatura pero tuvo representación). Estos tres peronismos que quedaron en los primeros lugares representan un caudal de votos, pero que no se puede sumar matemáticamente. Si se unieran todos, no tendrían ese caudal de votos. Aparte, Massa está aliado con el macrismo y el FpV es un rejunte de pejotas y no pejotas. Todo el cristinismo de La Cámpora, D’Elía, sabbatellismo y cuanta cosa… es un frente político. Si se unieran todos, estalla. De manera que vos no los podés sumar. Y el PJ, como tal, es un nombre de fantasía, porque no lo tiene ninguno de los cinco. Es decir, tenés cinco peronismos y no tenés ninguno. Y los que se presentaron para rescatar la historia del peronismo, como Bárbaro y Piumato (en Capital Federal), no pasaron el 1,5 %.
