Tras el cimbronazo de las masivas protestas del 13 de septiembre, el Gobierno parece haber frenado la supuesta intención de reformar la Constitución para habilitar un tercer mandato de Cristina Fernández. Un tema sensible al humor social que puede aglutinar sectores de la oposición. Cómo juega el fantasma de “Cristina eterna”. Qué dijo Cristina en Harvard
Hubo que esperar una charla de Cristina de Kirchner fuera del país, en Harvard, para conocer su pensamiento respecto de una posible reforma constitucional: " No es el deseo de esta Presidenta una reforma constitucional porque no depende de mí", le contestó algo nerviosa a uno de los estudiantes. La frase en sí misma no clausura toda posibilidad, sólo marca, que en todo caso, será motorizada por otro de los poderes del Estado. Claro que también se podría dar una reforma sin re reelección, pero más allá del 66% de voluntades que se necesita en el Congreso, siempre queda todo mezclado en la misma ensalada
DESPUÉS DE LA MOVILIZACIÓN
Si era una estrategia del oficialismo para tener a la oposición distraída discutiendo una entelequia, resultó. El Frente Amplio Progresista, por ejemplo, invierte tiempo y recursos en una campaña nacional que pretende juntar un millón de firmas contra la re reelección, aun cuando no existe oficialmente un proyecto en ese sentido. El diputado nacional Jorge Yoma, que fue una de las primeras voces kirchneristas en manifestarse en contra de la re-re, dio en la clave: “La oposición habla más de la reforma que el Gobierno", advirtió.
Si el objetivo era desacelerar la lucha fraticida por la sucesión en el interior del Frente para la Victoria, también parece una iniciativa inteligente. Con el tema apareciendo intermitentemente en la agenda y dando señales de la posibilidad de un tercer mandato de Cristina Fernández, los propios permanecen en calma. El mismo Daniel Scioli confesó su ambición presidencial, pero se preocupó por aclarar que no enfrentaría a la jefa de Estado en un eventual escenario de re reelección. La intención, entonces, sería mantener la incertidumbre hasta el final, una fórmula que el kirchnerismo conoce bien.
Toda táctica que pudo haber elaborado el Gobierno en este sentido quedó congelada tras el batir de las cacerolas del pasado 13 de septiembre. Más allá de los amplios y variados reclamos de la multitud que copó las calles en distintos puntos del país, el rechazo masivo a la re reelección se hizo sentir y encendió una alarma el seno del oficialismo. No hace falta hacer un análisis profundo para advertir que se trata de un tema sensible al humor social, que puede irritar al máximo a la ciudadanía que descree del Modelo, y aún más, puede funcionar como un efectivo aglutinante de los sectores políticos opositores.
Después de la patada al tablero que significó el cacerolazo para el supuesto plan re eleccionario, la decisión del kirchnerismo sería frenar el tema y “desensillar hasta que aclare”. Algunos analistas políticos señalan que un eventual triunfo de Hugo Chávez en Venezuela podría, por efecto rebote, impulsar nuevamente el proyecto reeleccionista en estas tierras. Se escucharán entonces argumentos destacando los proyectos de país a largo plazo, y la militancia cristinista saldrá a lucir aquello de que “el modelo no habrá triunfado mientras haya un pobre en la Argentina”. De todas maneras, parece difícil que ese efecto espejo pueda torcer el humor social, al menos el de una parte de la clase media que ya se organiza a través de las redes sociales para convocar a una nueva protesta contra el Gobierno.
Una parada decisiva serán las elecciones legislativas del año próximo donde el kirchnerismo intentará conseguir los dos tercios de los miembros en ambas cámaras. Sólo con esa mayoría podría eventualmente dar el primer paso hacia una reforma de la Constitución Nacional. Agitando el fantasma de “Cristina eterna”, como expresó la diputada nacional Diana Conti, la oposición podría conformar un frente anti re eleccionario capaz de doblegar la mayoría que pretende el Frente para la Victoria para batallar legislativamente en los próximos años.
Mientras tanto, “el candidato presidencial en 2015 será Cristina o el que diga Cristina", repiten los jóvenes de Unidos y Organizados. Por estos días, son los más osados, ya que otros legisladores y funcionarios esquivan el tema a la hora de declarar, aludiendo que no es un tema que está en la agenda. "Ni como análisis formal en el Senado ni como chusmerío intragrupo. Estará en la agenda de Héctor Magnetto", dijo Anibal Fernández. Ya las expresiones de la diputada Conti habían causado revuelo y la legisladora nunca volvió sobre sus palabras. Tras el cacerolazo, parece ahora inconcebible que alguien del ámbito kirchnerista se pronuncie en público a favor de un nuevo mandato presidencial.
Por otra parte, espacios que responden al Gobierno como Carta Abierta y el Movimiento Nacional por una Nueva Constitución Emancipadora, que integran Eduardo Barcesat y Luis D"Elía, claman por una reforma a la Carta Magna, pero omiten, por ahora, incluir la re reelección.
Cierta o no la iniciativa re eleccionaria del oficialismo, lo seguro es que si ese proyecto existe por el momento está frenado. Suponiendo que es real, entonces el kirchnerismo ha sufrido un revés táctico importante. El FPV demostró reflejos para ponerse de pie y hacerse fuerte en derrotas pasadas. El conflicto con las patronales agrarias en 2008 fue un punto de inflexión mucho más profundo de lo que hasta el momento representa el fenómeno del cacerolazo anti K. Sin embargo, este movimiento puede anotarse un virtual triunfo: volteó de un cacerolazo el proyecto de la re reelección. Al menos por un tiempo.
