La oposición encontró un punto de convergencia en torno a la crisis de endeudamiento familiar y consiguió reunir una mayoría que preocupa al Gobierno. Frente a ese escenario, Javier Milei busca frenar el avance parlamentario de una iniciativa que podría obligar a su administración a intervenir sobre una problemática que el oficialismo atribuye al sector privado.
La estrategia oficial comenzó a tomar forma en el Congreso y tiene como principal articulador a Martín Menem, que intenta estirar los tiempos legislativos para evitar que los bloques opositores puedan avanzar con los proyectos que buscan dar respuesta a millones de personas en situación de mora.
La clave está en el procedimiento. Si los proyectos no forman parte del temario de una sesión, la oposición necesita reunir dos tercios de los votos para lograr su emplazamiento, una mayoría difícil de alcanzar en la Cámara de Diputados. Si, en cambio, el asunto queda incorporado al orden del día, alcanza con mayoría simple: 129 votos. Esa cifra ya fue superada por el antimileísmo en la última votación.
Con ese objetivo, Menem convocó para el miércoles a las 13.30 una reunión informativa de la comisión de Finanzas, una de las tres que la oposición pretende involucrar en el tratamiento. El cuerpo está presidido por el diputado de LLA Santiago Pauli y deberá analizar los 34 proyectos vinculados con el endeudamiento y la morosidad de las familias.
Entre las iniciativas que forman parte del paquete hay una propuesta destinada específicamente a las deudas de personas trans. La inclusión generó burlas dentro del oficialismo. «Tenemos que salvar a todas las minorías ahora, ja», se reían dirigentes libertarios.
Desde La Libertad Avanza consideran que el camino parlamentario que pretende recorrer la oposición puede extenderse durante varias semanas. Una fuente parlamentaria del espacio explicó: «Deberían tener una mayoría en una comisión. Después volver al recinto. Ahí tienen que aprobarlo. Y llevarlo al Senado».
Ese recorrido podría demandar alrededor de dos meses y llevar la discusión prácticamente hasta fin de año. Para el Gobierno, estirar los plazos vuelve a ser una herramienta política: Milei necesita evitar que una iniciativa que considera perjudicial para su programa económico avance con rapidez en el Congreso.
El Gobierno endurece su posición
Al mismo tiempo, en la Casa Rosada contemplan la posibilidad de que la oposición consiga superar todas las instancias parlamentarias y convertir el proyecto en ley. El endeudamiento familiar se instaló con fuerza en la agenda pública y representa una problemática que todavía no tiene una respuesta integral.
Martín Menem volvió a fijar este lunes la posición oficial sobre el tema y rechazó la posibilidad de una intervención estatal. «No creemos que sea necesario que el Estado intervenga en el problema de la mora», sostuvo. En la misma línea, agregó: «cada vez que el Estado intervino las cosas terminaron peor».
La advertencia no termina ahí. Frente a la posibilidad de que el Congreso apruebe una ley sobre la crisis de morosidad, Javier Milei ya analiza utilizar el veto presidencial, según anticiparon fuentes.
Menem también cuestionó la iniciativa opositora y vinculó su avance con un supuesto intento de generar un impacto sobre las cuentas públicas. En declaraciones a Radio Rivadavia, afirmó: *»Lo que están buscando en el fondo es que tengamos algún impacto del tipo fiscal para desestabilizar la economía. Cualquier situación en la que puedan romper algo lo van a romper».
El mensaje del oficialismo es contundente: no está dispuesto a aceptar una salida que implique recursos públicos para atender el problema. En LLA anticipan incluso que, si el Congreso sanciona una norma de ese tipo, el Presidente recurrirá al veto.
«No vamos a salvar a la gente con guita del Estado ni vamos a salvar a los bancos nosotros ni vamos a pedirle a los bancos que salven a la gente. Si se aprueba, hasta el proyecto más light, se veta todo. No nos importa el costo político», afirmaron desde el Gobierno.
Así, la discusión sobre el endeudamiento familiar quedó convertida en una nueva pulseada entre el oficialismo y una oposición que encontró en este tema uno de los pocos puntos capaces de reunir voluntades diversas. La pelea ahora se trasladará a las comisiones, donde Martín Menem buscará ganar tiempo mientras la oposición intenta sostener la mayoría que consiguió en el recinto.
