La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que consiguió media sanción en Diputados incorpora cambios que amplían las facultades del organismo para tomar financiamiento externo y comprometer activos de las reservas como garantía. La iniciativa también reavivó las dudas sobre el traslado de oro al exterior.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que impulsó el Gobierno de Javier Milei y que consiguió media sanción en la Cámara de Diputados contiene una modificación que pasó casi inadvertida durante el debate. El nuevo texto habilita al BCRA a utilizar activos de sus reservas como respaldo de operaciones financieras y amplía sus posibilidades para obtener financiamiento en el exterior.
El cambio aparece dentro de las modificaciones destinadas, en principio, a reforzar la autonomía de la autoridad monetaria. Sin embargo, el alcance de la iniciativa excede ese objetivo. El Banco Central podría respaldar préstamos, repos y otras operaciones con oro, divisas y activos financieros que integran sus reservas.
La modificación sustituye el actual artículo 33 de la Carta Orgánica. La normativa vigente permite al BCRA mantener parte de sus activos externos en depósitos, operaciones a interés con entidades del exterior y títulos de reconocida solvencia y liquidez. El nuevo esquema suma una facultad de mayor impacto: esos activos también podrían quedar afectados como garantía de operaciones propias de la autoridad monetaria.
La reforma, además, incorpora una protección específica para los bienes que forman parte de las reservas. El objetivo es establecer su inembargabilidad frente a terceros. Pero existe una diferencia sustancial: el propio Banco Central sí podría comprometer esos activos de manera voluntaria para respaldar sus operaciones financieras.
Más margen para tomar deuda
Otro punto sensible aparece en el artículo 13. Allí se amplían las alternativas de financiamiento disponibles para el BCRA y se contempla la posibilidad de recurrir a bancos internacionales privados para obtener préstamos.
El proyecto también busca facilitar la firma de contratos financieros internacionales bajo las condiciones habituales de los mercados externos.
La combinación de estas modificaciones genera el principal interrogante político de la reforma. El Banco Central tendría más herramientas para conseguir financiamiento, podría recurrir a nuevos actores y tendría la posibilidad de ofrecer activos de sus reservas como respaldo. Todo esto sin una autorización específica del Congreso para cada operación.
El cambio adquiere todavía mayor relevancia por la composición de las reservas. Una parte de los activos externos del BCRA tiene como contrapartida los encajes correspondientes a depósitos en dólares que los bancos mantienen por los fondos de sus clientes.
Por eso, la discusión no se limita al oro o a las divisas de libre disponibilidad. La redacción de la reforma no establece una distinción clara entre los distintos componentes de las reservas que podrían quedar comprendidos dentro de estas operaciones.
El antecedente del oro
La modificación también vuelve a poner bajo la lupa una operación que generó fuertes cuestionamientos al Gobierno: el traslado de oro perteneciente a las reservas del Banco Central hacia el exterior.
Los movimientos de los lingotes fueron detectados por la Asociación Bancaria. Los envíos se realizaron a través de Loomis y British Airways. En un primer momento, el Gobierno negó la existencia de la operación. Luego, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el oro había sido trasladado fuera del país con el objetivo de obtener un rendimiento.
Sin embargo, quedaron interrogantes sin respuesta. Nunca se informó con precisión cuánto oro salió del país, dónde quedó depositado ni bajo qué contratos se realizó la operación.
La falta de información oficial alimentó las sospechas sobre el destino de los lingotes y sobre las operaciones financieras que pudieron realizarse con esos activos.
Un experimentado operador del mercado consultado por La Política Online vinculó directamente aquella controversia con la nueva redacción de la Carta Orgánica: «Metieron el artículo, entre otras cosas, para blanquear la operación con el oro que nunca aclararon».
Una discusión que terminó a los gritos
El artículo 13 también quedó en el centro de la pelea parlamentaria durante la sesión en Diputados. La discusión surgió cuando el oficialismo propuso votar la reforma por títulos, en lugar de hacerlo artículo por artículo.
El diputado Santiago Pauli defendió esa modalidad. Desde la oposición, Germán Martínez reclamó que los artículos más controvertidos tuvieran una votación separada. El planteo derivó en un fuerte cruce con el presidente de la Cámara, Martín Menem.
La discusión subió de tono y terminó con un intercambio de insultos. «No tenés palabra», lanzó Martínez. Menem respondió: «Conmigo no». El jefe del bloque peronista volvió a la carga: «Bajá el dedito que no te da».
Cristian Ritondo intervino para intentar destrabar el conflicto y permitir que la sesión continuara.
Más allá de la pelea reglamentaria, el contenido de la reforma dejó planteada una discusión de fondo: qué nivel de control tendrá el Congreso sobre las operaciones de endeudamiento que el Banco Central pueda realizar con entidades financieras internacionales y hasta dónde podrá comprometer los activos que forman parte de sus reservas.
Con media sanción en Diputados, esa discusión quedó abierta y promete trasladarse al Senado.
