La oposición no logró reunir el quórum necesario para avanzar contra el jefe de Gabinete. Un acuerdo entre La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y bloques provinciales dejó sin efecto la sesión especial y trasladó la discusión a las comisiones.
La ofensiva opositora contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sufrió este martes un freno en la Cámara de Diputados. La sesión especial impulsada para tratar su posible interpelación no alcanzó el número de legisladores necesarios para iniciar el debate y terminó caída antes de comenzar.
Detrás del resultado apareció una negociación entre el oficialismo y varios bloques aliados. El PRO, la UCR y sectores provinciales optaron por no ocupar sus bancas luego de que el presidente de la Cámara, Martín Menem, aceptara habilitar el tratamiento del tema en la comisión de Asuntos Constitucionales.
La decisión permitió al Gobierno desactivar una votación que podía generar un fuerte impacto político para Adorni, quien enfrenta cuestionamientos por presuntas inconsistencias en su declaración patrimonial. El oficialismo evitó una derrota inmediata y consiguió estirar los plazos de la discusión al menos por algunas semanas.
La próxima instancia será el debate en comisión. Sin embargo, la oposición advirtió que el camino institucional todavía genera controversias. Un sector sostuvo que el artículo 101 de la Constitución tiene aplicación directa y que la Cámara podría resolver una interpelación sin necesidad de dictámenes previos.
Desde La Libertad Avanza rechazaron esa interpretación. El diputado Nicolás Mayoraz defendió la postura oficial y afirmó: “A lo largo de la historia el Congreso siempre entendió que el artículo 101 de la Constitución no era operativo, por eso hay una docena de proyectos presentados para reglamentar su funcionamiento. Los antecedentes están de nuestro lado”.
Mientras tanto, el foco político se trasladó al Senado. Allí Adorni deberá presentarse el próximo 2 de julio para brindar su informe de gestión y responder preguntas de los legisladores, entre ellas las vinculadas a su situación patrimonial.
La negociación que permitió desactivar la sesión también reflejó las tensiones entre los aliados del Gobierno. Varios bloques mantuvieron cuestionamientos hacia Adorni, pero evitaron acompañar una iniciativa impulsada por el kirchnerismo. Esa posición intermedia facilitó el entendimiento con la Casa Rosada.
En paralelo, el oficialismo buscó despejar el conflicto para concentrarse en otros proyectos parlamentarios. Entre ellos aparecen iniciativas económicas que cuentan con respaldo de sectores dialoguistas y que el Gobierno espera aprobar en los próximos días.
La convocatoria opositora reunió 117 diputados, lejos de los 129 necesarios para abrir la sesión. Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y otros espacios minoritarios ocuparon sus bancas. En cambio, el PRO, la UCR, el MID y distintos bloques provinciales se mantuvieron al margen.
Tras la caída de la sesión, las críticas opositoras se intensificaron. El radical disidente Pablo Juliano apuntó contra quienes decidieron no dar quórum y lanzó: “Ustedes (la UCR) están condenando a la Argentina a una crisis institucional. Ustedes que creen que pueden hacerles pensar por un instante a la sociedad que les garpa sostener a Adorni. No hay problema, la sentencia más importante ya la carga sobre sus espaldas, y la sentencia la tiene la gente, que es un corrupto, que mintió a la gente, que nos mintió al Congreso“.
También el socialista Esteban Paulón cuestionó la estrategia oficialista y sostuvo: “Han ganado algunos días, no para que Adorni acomode los números porque ya lo intentó y no pudo. Quizá haya que esperar algunos días, pero ya va a llegar. Porque el propio Milei sabe que Adorni es un “clavo” que no puede seguir arrastrando”.
Con la sesión frustrada, la disputa política quedó abierta. El Gobierno logró evitar una definición inmediata, pero el debate sobre la continuidad de Adorni seguirá presente en el Congreso durante las próximas semanas.
