Entre los principales puntos, aparecen las resoluciones de los conflictos en Ucrania y en Medio Oriente.
Durante su breve estadía en Suiza, puntualmente en Davos, Donald Trump aprovechó para consolidar su núcleo de aliados con la presentación del Consejo de Paz. A través de una carta fundacional, el mandatario estadounidense delineó un panel que tiene como objetivo poner fin a los conflictos en Ucrania y Medio Oriente, basándose en la premisa de «la paz a través de la fuerza».
El Consejo no es una agencia gubernamental, sino una estructura diseñada para la negociación con países en conflicto. Su funcionamiento se basa en la figura de enviados especiales que reportan directamente al Presidente, que permitirían una toma de decisiones ágil y despojada de la burocracia estatal.
Según el texto de su carta constitutiva, el Consejo posee funciones operativas precisas. En primer lugar, busca establecer una mediación directa mediante canales de comunicación inmediatos con líderes en conflicto, como Vladímir Putin, Volodímir Zelenski y diversos referentes de Medio Oriente.
Asimismo, se encargará de la redacción de acuerdos, borradores de tratados que contemplan tanto concesiones territoriales como garantías de seguridad. Finalmente, utilizará el peso económico de Estados Unidos como herramienta de presión para forzar el cese al fuego en zonas críticas.
Los integrantes: el círculo de confianza de Trump
Entre los nombres clave se encuentra el general retirado Keith Kellogg, enviado para Ucrania y Rusia, quien es el autor del plan que propone condicionar la ayuda militar a Kiev a cambio de que el gobierno ucraniano acepte sentarse a negociar con Moscú.
Por otro lado, Steven Witkoff se desempeña como Enviado Especial para Medio Oriente. Se trata de un empresario inmobiliario y amigo personal del presidente, cuya misión principal será revitalizar los Acuerdos de Abraham y buscar una salida al conflicto en la Franja de Gaza. El nexo operativo entre el Consejo y la inteligencia militar es Mike Waltz, Asesor de Seguridad Nacional, quien debe asegurar que las negociaciones de paz no comprometan la superioridad estratégica de Washington.
En Europa, la creación de este organismo fue recibida con cautela, ya que la carta fundacional sugiere que la paz en Ucrania podría implicar la aceptación de la situación territorial actual a cambio de un cese de hostilidades duradero.
En Medio Oriente, la estrategia busca dejar en segundo plano la histórica solución de los dos estados para orientar las negociaciones en materia economica.
