En medio de las tensiones internas dentro del PRO, el gobierno porteño busca reposicionarse en su bastión electoral tras los comicios.
Con una Legislatura porteña más fragmentada y el avance de La Libertad Avanza reconfigurando el mapa político, el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri prepara un relanzamiento integral de su gestión. La decisión llega en un momento clave, atravesado por tensiones internas en el PRO y una creciente necesidad de reposicionar la marca del PRO en la Ciudad.
El alcalde incorporó a su mesa chica al reconocido publicista Rodrigo Figueroa Reyes, una figura histórica del mundo creativo, con el objetivo de dar un giro a la comunicación oficial y renovar la narrativa de Buenos Aires. Su llegada marca el inicio de una nueva etapa en la estrategia de comunicación del gobierno porteño, luego de meses de turbulencias políticas.
Tras la derrota electoral de mayo, influida por el desdoblamiento porteño y las fricciones con la mesa nacional del PRO, el jefe de Gobierno quedó debilitado frente a la estrategia impuesta por Mauricio Macri.
La caída libertaria en la provincia de Buenos Aires, ocurrida en septiembre, había devuelto cierto aire de revancha al PRO porteño, que se mostraba reticente a una alianza con LLA. Sin embargo, el triunfo libertario del último domingo revirtió ese ánimo y reavivó las tensiones internas.
El malestar se evidenció en las palabras de la vicejefa Clara Muzzio, quien durante los festejos advirtió que “el pasado estuvo representado por quienes se opusieron a la alianza con LLA y no apoyaron a los propios candidatos”, en lo que muchos interpretaron como un mensaje directo hacia el propio jefe de Gobierno.
Consciente de que el escenario político cambió y que la mayoría automática en la Legislatura ya no existe, Macri busca reconfigurar su gestión antes de fin de año. La incorporación de Figueroa Reyes apunta en esa dirección.
Según trascendió será el responsable de articular los mensajes, los spots, las gráficas y todas las piezas que conforman la narrativa oficial.
Incluso, se analiza una reformulación del histórico logo amarillo “BA”, símbolo del macrismo desde hace más de una década. Aunque aún no está definido si el cambio será meramente estético o implicará un viraje conceptual, en el entorno del jefe de Gobierno aseguran que la nueva estrategia buscará proyectar a Buenos Aires como una capital global, cultural y turística.
