Desde Casa Rosada quieren mantener a raya el crecimiento de Scioli. Las diferencias vienen desde hace tiempo, y en un año electoral el kirchnerismo puro no quiere que el gobernador tome vuelo propio. Así las cosas, el ex intendente de Morón se muestra como una opción progresista real. Polémica por sus declaraciones en Miradas al Sur y la respuesta del sciolismo.
El gobierno nacional elabora la estrategia de campaña para quedarse con un gran caudal de votos en la provincia de Buenos Aires. Buscará seducir al sector progresista de la población dando por sentado que ya cuenta como propio al electorado del aparato de los intendentes y de la estructura sciolista. Pero en la estrategia, la figura del gobernador puede quedar herida.
Una de las principales estrategias es habilitar a Martín Sabbatella para que sea candidato a gobernador, enganchado a Cristina Presidente a través de una lista colectora. Es una vieja idea de Néstor Kirchner.
En la misma sintonía de sumar votos por fuera del sciolismo, se le dará aire a la aventura de Alicia Kirchner con el COLINA. Sumar votos no es el único objetivo, también quieren mantener a raya a Scioli. Por lo bajo, se dice que el gobernador no abandona la ilusión de poder ser candidato a presidente, incluso alguna vez hubo temor de que se cruce al Peronismo Federal.
Volviendo a Sabbatella, la intención de Kirchner era armar alianzas antes de las primarias para que distintos postulantes puedan tener el enganche de Cristina o Néstor Presidente. El santacruceño hacía cuentas: Con el PJ llegaría a 37 puntos y el moronense podía aportar 10 más.
Fuera de la actividad oficial, el aparato del ex intendente de Morón prepara la campaña y ya aparecieron las primeras estocadas. “Scioli derechoso, Sabbatella gobernador” dicen algunas pintadas en el conurbano. Todo con el visto bueno de la Rosada.
En el distrito del oeste se dará el primer paso oficial. El presupuesto del distrito tuvo el mayor crecimiento desde 2007. Hubo alzas para publicidad y viáticos. Y habrá una inversión millonaria en obras: la mitad del dinero lo pondrá la Casa Rosada, unos 150 millones de pesos. De esa suma, más de 70 millones irán para el reacondicionamiento del hospital, aquel premio que Kirchner ordenó cuando Sabbatella lo apoyó en el Congreso.
La danza de nombres para acompañar a Scioli en la fórmula puede tener cierta incidencia. En la mesa chica del ex motonauta creen que un progresista debería aparecer en la boleta para impedir la fuga de votos que debiliten la estructura.
Cristina y el seno kirchnerista saben que en el 2015 habrá que entregar el Sillón de Rivadavia, por eso el apoyo a Martín Sabbatella es presente y futuro para los más leales al Gobierno. Permite condicionar al gobernador apoyando el crecimiento de una fuerza oficialista a nivel nacional pero opositora en la provincia. Y al mismo tiempo al minar su proyección electoral y potenciar la de Cristina -que llevaría a ambas boletas-, boicotea sus posibilidades como candidato presidencial para el 2015.
El análisis es simple pero efectivo si se confirma en la realidad. Un Scioli que este año saque en la Provincia entre 10 y 15 puntos menos que Cristina, ya no sería número puesto para 2015.
SABBATELLA PUSO LA CARA
El propio diputado nacional y ex intendente de Morón le puso voz a la estrategia oculta de la Rosada. En una entrevista con el periódico progresista-kirchnerista Miradas al Sur, no ahorró ironías. “Es posible que algunos dirigentes del sciolismo quieran evitar que Cristina saque más votos en la provincia que el propio gobernador. Sólo así se entiende que critiquen nuestro apoyo a Cristina. Tal vez, algunos estén especulando con ese resultado con la mirada puesta en 2015”, afirmó el moronense.
Aprovechó para mostrarse como el verdadero correlato a nivel provincial del modelo kirchnerista: “Es necesario poner en sintonía la provincia y los municipios con el rumbo nacional. Scioli tiene la habilidad de acomodarse para donde sopla el viento”, dijo.
“Si respaldan sin especulación la reelección de la Presidenta deberían alegrarse de que un espacio como Nuevo Encuentro ponga el cuerpo para que Cristina saque la mayor cantidad de votos. A nosotros, en cambio, nos parece bien que Scioli apoye a la Presidenta, a pesar de las claras diferencias que tenemos con él”, concluyó.
LA RESPUESTA DEL SCIOLISMO
La apuesta del Gobierno generó reacciones en el sciolismo. Uno de los primeros en salir a cruzar al diputado fue el ministro de Economía bonaerense, Alejandro Arlía. “Nosotros no somos como los Cobos, son otros los chotos, no los soporto. Ojo con Moron! Stop!”, publicó temprano en Twitter sin mencionar a Sabbatella y jugando con las palabras con vocales O, como la canción Los Orozco de León Gieco.
El funcionario después fue algo más directo. “Ese Sabatella juega con la falta de memoria! Donde estaba el 28 de junio de 2009? Seguro que bancando el mal momento con nosotros, no!”, disparó.
El jefe de gabinete de Scioli, Alberto Pérez, se sumó a esa cruzada para defender a su jefe y frenar escapes. Suele decir: "No confío en Sabbatella. No es consecuente ni confiable, como Daniel".
Otro que salió al cruce fue Martín Cosentino, subsecretario de Relaciones Institucionales del gobierno provincial. “En el ‘99 fuiste del Frepaso. En el 2001 te quedaste con Fernando de la Rúa, caradura!”, escribió en Twitter
“Si en 2009 estuviste contra Néstor y ahora estas a favor ¿Quien es el veleta?”, escribió más tarde en otro tweet.
Otro que se sumó a la embestida fue Pablo Navarro, subsecretario de Niñez y Adolescencia del Ministerio de Desarrollo Social. “¿Qué pasa que está tan nervioso Sabbatella y obsesivo contra Scioli. No lo vimos igual, cuando bancamos los tiempos difíciles”, escribió en la misma red social. A las críticas se sumaron algunos voceros y terceras líneas del gobierno.
