El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak, fue uno de los funcionarios más golpeados por la crisis en el Parque Indoamericano de Villa Soldati. Se le cuestiona la negativa de enviar efectivos de la Policía Federal para auxiliar a Mauricio Macri en el manejo de los incidentes y mañana su cartera será dividida en dos.
Julio Alak transita días difíciles en su gestión al frente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación. El ex intendente de La Plata fue señalado como responsable de las cuatro muertes en los incidentes en el Parque Indoamericano de Villa Soldati y, aunque el ministro intentó delegar toda la responsabilidad en el jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri, su accionar fue duramente cuestionado y su futuro político es incierto.
En conferencia de prensa, el ministro de Justicia declaró el jueves que "La Policía Federal entregó para el operativo del martes 200 efectivos. La Metropolitana tiene 9 veces más efectivos que los necesarios para tal tarea", y así delegó la responsabilidad de los acontecimientos en Villa Soldati en Macri, pero no fue suficiente. Días más tarde, y cuando el número de víctimas fatales ascendió a cuatro, no fueron pocos los que lo señalaron como responsable por el desmanejo de la crisis.
Según informó un diario nacional, Alak habría presentado la renuncia el viernes y la presidenta se la rechazó, dándole continuidad en un cargo que ejerce desde el año pasado, después de pasar por Aerolíneas Argentinas en 2009.
Aún así, la presidenta decidió crear un nuevo Ministerio de Seguridad a nivel nacional, que absorverá algunas de las funciones de ministerio de Alak. Nilda Garré fue designada al frente de esta nueva cartera y, según se cree, pasará a controlar a la Policía Federal, fuerza que respondía más al jefe de Gabinete Aníbal Fernández que al actual ministro Julio Alak. Además, tendrá a su cargo a a Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Meses atrás, como informó este portal, Alak fue duramente cuestionado por las cifras de la inseguridad que había presentado en la Cámara de Diputados de la Nación y su imagen quedó desgastada. Luego, durante su gestión para impedir que el crimen del militante Mariano Ferreyra permanezca impune, pareció ganar un poco del terreno perdido. Y hoy, tras el desmanejo de la crisis en el Parque Indoamericano, la gestión del ex intendente de La Plata frente al ministerio de Seguridad tambalea.
