El titular del radicalismo reconoció su perfil presidenciable. Volvió a pedir el adelantamiento de elecciones primarias. Justificó la expulsión de Gerardo Zamora por "traicionar" al partido para integrar otro movimiento y la comparó con el caso de Julio Cobos.
El presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, reconoció por primera vez que está en "condiciones" para sumarse a la carrera electoral hacia 2011 como candidato a Presidente.
"Estoy en condiciones personales de ser Presidente", remarcó el dirigente radical. "Dejé de decir que no frente a la eventualidad de una candidatura. Me pasé seis meses diciendo que no y lo único que lograba es que algunos amigos míos bajaran los brazos al no sentirse contenidos por otras expresiones dentro del partido, pero de ahí a que esto se resuelva habrá que esperar hasta el año que viene", agregó.
Sus allegados dieron el mismo motivo: contener a los sectores filorradicales (desde empresarios hasta dirigentes partidarios) que no terminan de enamorarse ni de Cobos ni de Alfonsín.
"Me puse el short de baño y estoy en la orilla de la pileta. Hoy no tiene agua, si el día de mañana tiene agua, veremos", dijo. Si la pileta tiene agua o no para tirarse a la postulación es una cuestión relativa. En rigor, Sanz lo dice por su bajo conocimiento público, según las encuestas. Pero con apenas esa breve frase el senador mendocino terminó de blanquear que se puso el traje de candidato y espera su oportunidad.
Desde el cobismo porteño acusaron a Sanz en un comunicado de ser "la alternativa para la derecha" y pusieron en duda que estuviera a la altura de las circunstancias. Y el alfonsinismo lo tildó de ser "el plan B" de la vieja guardia partidaria si Cobos no llega a las elecciones internas partidarias de agosto.
El tema incluso se metió en el debate que compartieron en Vicente López Alfonsín con el socialista Hermes Binner y la presidenta de GEN Margarita Stolbizer. "Me parece bien, todos pueden participar, yo no estoy preocupado por la interna sino por la general", dijo Alfonsín a los periodistas que los esperaban al entrar al acto.
Mucho menos diplomático, el diputado Juan Pedro Tunessi (que lo escoltaba) dijo a La Nacion que Sanz podría ser el plan B de las viejas estructuras partidarias "ante una alternativa cobista frustrada" y le reclamó "ser claro y terminar con los eufemismos" políticos.
"Tiene que saber evaluar su capacidad y si está a la altura de las circunstancias", apuntó la senadora mendocina Laura Montero, allegada a Cobos, que además pidió autocrítica y dedicación al partido.
Más relajado, el intendente de Junín y armador político del vicepresidente, Mario Meoni, opinó que "el problema es para Alfonsín, porque pone en evidencia que no colma las expectativas de su propio sector", aludiendo a que Sanz es parte de esa línea interna.
A estas alturas, ni cobistas ni alfonsinistas saben si la estrategia de Sanz es real o sólo busca apurar la interna para que se defina antes de marzo. Como sea, a los dos les cambió el escenario y les trajo muchas más preguntas que respuestas.
