Los ojos del país están puestos en el primer mandatario formoseño tras la represión en esa provincia que terminó con la muerte de un aborigen y un policía. Pero ¿cómo surgió políticamente este polémico dirigente? ¿Cuál es su historia en el trabajo público de esa provincia? Biografía del gobernador que quiere perpetuarse en el poder.
El gobernador formoseño Gildo Insfrán se encuentra “en el ojo de la tormenta” por la represión que sufrió una comunidad Toba en esa provincia que culminó con la muerte de un aborigen –hay dos más internados, uno de suma gravedad- y un policía, y en la que aún no hay detenidos. El primer mandatario de Formosa cosechó críticas de todos los sectores políticos, incluso, de los kirchneristas, fuerza con la se identifica.
Durante el hecho, bajo la excusa del “accionar policial” se quemaron varias casas, también DNI de los aborígenes e incluso las tarjetas para cobrar la asignación universal por hijo, lo que generó una actuación de la Defensoría del Pueblo nacional ante el Registro Nacional de las Personas. Lo sucedido, es sólo comparable con los sucesos de los años más oscuros de la Argentina.
Reviste tal gravedad lo acaecido, que desde el mismo kirchnerismo se empezó a pedir la renuncia de Insfrán. Luis D´elia, dijo que el primer mandatario provincial es el “autor ideológico indiscutible” de la “masacre aborigen”, pidió la intervención federal a Formosa y apeló a la “sensibilidad” de la Presidenta para que el episodio signifique el “final político” del gobernador.
La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, denunció al gobernador formoseño como “responsable de los asesinatos y del brutal desalojo” y exigió el “juicio y castigo” por “estos cobardes crímenes”.
En las últimas horas, Insfrán, compartió junto a Cristina Fernández el anuncio del Plan Energético Nacional. El formoseño encabezó en su provincia el acto de inauguración del primer tramo de la línea de alta tensión NEA-NOA y se comunicó con la Presidenta a través de una videoconferencia, algo que no cayó muy bien en los sectores más críticos del kirchnerismo.
LA PROVINCIA DE INSFRAN
Es el rubichá o mburuvichá de Formosa, discuten los intérpretes guaraníes. Pero no dudan de quién hablan: Gildo Insfrán es eso, el "gran jefe" y gobernador eterno de una provincia que, con la llegada del kirchenrismo, se llenó de obras, pensiones y fondos públicos.
"Lealtad y disciplina" es la fórmula consagrada por los 15 años de gobierno de Insfrán -22, si se cuentan sus dos períodos previos como vicegobernador-. La lealtad tiene por destinatario al gobierno nacional de turno, única vía de supervivencia para una provincia que recauda menos del 5% de su presupuesto, adolece de un sector productivo privado y donde casi dos tercios de la población activa trabaja para el Estado (70.000 formoseños) o en las obras que se financian con fondos nacionales.
La disciplina rige puertas adentro, a tal punto que el gobierno local controla el 70% de los legisladores y reconoce como propios a todos los intendentes del interior. La Justicia no es ajena: no hay funcionarios procesados.
Para los díscolos, el desierto: el antecesor de Insfrán, Vicente Bienvenido Joga, es el único peronista que se anima a cuestionarlo públicamente. Ya no pertenece al PJ provincial. Joga comparte con los otros dos referentes de la oposición, el senador Luis Petcoff Naidenoff y el diputado Ricardo Buryaille, ambos de la UCR, el raro privilegio de no aparecer en los medios de comunicación oficiales.
El dato no es banal: en Formosa, sobran los dedos de una mano para contar los medios independientes. Hasta la sede local de la agencia estatal Télam, que empleaba a un periodista crítico, fue cerrada. La provincia, en cambio, tiene dos canales oficiales y sostiene económicamente a dos diarios y más de 60 radios privadas. Por pedido del gobernador, la Legislatura aprobó, en un solo día, la creación de un sistema público de televisión, Internet y telefonía.
Pero el aparato del gildismo no se creó en un día. Nacido en Laguna Blanca, frente al Paraguay, este veterinario de 59 años entró en la política en 1983 de la mano del padre y el hermano de su esposa, Teresa Baldus.
RESEÑA POLITICA DE GILDO
En 1983 mandaba en Formosa el actual vicegobernador, Floro Eleuterio Bogado. Pese a los arrebatos díscolos de su mujer, la actual senadora del PJ Federal Adriana Bortolozzi, Bogado fue definido por los mismos oficialistas como el "mejor vice del mundo" por sus "escasas ansias de poder".
El sucesor de Bogado, Vicente Joga (1987-1995), fue quien llevó a Insfrán a la vicegobernación. El pacto conocido por todos era que iban a alternarse en sus cargos. Así llegó Insfrán a la gobernación, en 1995, de la mano de una ley de lemas instaurada en 1987 y que desde entonces se convirtió en garantía de poder para el PJ.
Pero la ruptura con Joga se produjo antes de la elección de 1999, cuando se suponía que éste debía volver al poder. El episodio es recordado por todos: uno de los jueces del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), que respondía a Joga, demoraba el pedido de Insfrán para interpretar a su favor la Constitución Provincial y permitirle volver a ser candidato. La "solución" al problema no escapó al escándalo: el magistrado fue arrestado por orden de un juez provincial de primera instancia, que lo acusó de "obstruir" a la Justicia.
Luego de la detención, el TSJ aprobó la reelección de Insfrán. La Corte menemista le dio el visto bueno al fallo: a esa altura, y tras haber apoyado a Antonio Cafiero en la interna contra Carlos Menem, el gobernador se había encolumnado detrás del riojano. Insfrán haría lo mismo, luego, con los presidentes Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.
Fue, de hecho, el primer gobernador en apoyar al santacruceño, incluso antes que Duhalde. Dos días después de asumir, Kirchner le devolvería el gesto: firmó el Pacto de Reparación Histórica con Formosa, una provincia que, por la hipótesis de conflicto con Paraguay, había sido olvidada por la Nación. Ese pacto es la base del espectacular flujo de fondos nacionales que hoy bañan la provincia.
Desde 2003, cuando modificó la Constitución provincial para permitir la reelección indefinida, Insfrán aplasta a sus opositores en cada elección. Y alinea férreamente a su tropa. A pesar de las rebeldías de Bortolozzi, nadie apuesta a una ruptura con su vice. De hecho, algunos creen ver que, gracias a estas rebeldías, Insfrán ya empezó a tender un puente hacia el peronismo disidente. Para seguir siendo oficialista en 2011, en caso de que un nuevo "ruvichá" ocupe la Casa Rosada.
