Se está generando una ley que promueve las inversiones extranjeras sin una estrategia de desarrollo productivo detrás, que no genera ni crecimiento sostenible, ni en el fortalecimiento de las capacidades locales.
La ley Bases y el paquete fiscal se seguirá discutiéndose esta semana en el plenario de las comisiones de Legislación General, de Presupuesto y Hacienda y de Asuntos Constitucionales. Ya con media sanción en Diputados, el oficialismo se apura para intentar el dictamen y que sea discutido en el recinto de la Cámara Alta.
Pero las discusiones están trabadas con los bloques dialoguistas, los votos que necesita de manera imperiosa La Libertad Avanza. Entre los puntos más controvertidos, figura el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Pero, qué es el RIGI, por qué ocasiona tanta polémica y por qué algunos lo consideran como una forma de estar vendiendo el país.
En líneas generales, el RIGI incluye un conjunto de incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios con el objetivo de atraer inversiones extranjeras, a los que el Estado nacional se compromete a mantener por 30 años, con la garantía de no afectación por normativas más gravosas. Son para proyectos de inversión superiores a los 200 millones de dólares.
Esto va en línea con la intención (admitida públicamente) del presidente Javier Milei para consagrar de una vez y para siempre un patrón de especialización productiva de Argentina como mero exportador de commodities.
Para eso, promueve un proyecto de ley escandaloso, a medida de los empresarios extranjeros para que vengan a explotar los recursos naturales de la Argentino sin nada a cambio. Todo para ellos, nada para el país.
El senador radical por CABA, Martín Lousteau, fue uno de los más críticos a la hora de tratar dicho articulo incluido en la Ley de Bases. Para el ex candidato a jefe porteño, «El RIGI es el más generoso que hemos creado en la historia» y es «una pérdida de soberanía no menor»
El senador pampeano Daniel Bensusán tambien se mostró preocupado por RIGI la considerar que “detrás de la idea de fomentar inversiones extranjeras, pone en riesgo la soberanía argentina sobre los recursos naturales. Parece que quieren que seamos un país proveedor de materia prima y que después compremos productos terminados de los mismos que explotarían esos recursos nuestros”.
Entrando en detalle, el RIGI propone beneficios como estabilidad fiscal por 30 años; Incentivos fiscales específicos y acceso diferenciado al Mercado Único Libre de Cambios (MULC), o sea, a dólares oficiales.
Entre los puntos que encienden las alarmas, se destaca que el régimen permitiría a cualquier proyecto importar sin aranceles maquinaria y equipamiento (nuevo o usado), sin establecer ninguna preferencia previa de proveedores locales. De esa manera, se desincentiva el desarrollo de capacidades productivas casi por completo.
Además, no permite, en ningún caso, privilegiar las necesidades domésticas de abastecimiento y establece que las empresas puedan elegir jurisdicciones extranjeras para litigar por supuestos incumplimientos.
Para la fundación Fundar, una organización dedicada al estudio, la investigación y el diseño de políticas públicas con foco en el desarrollo de una Argentina sustentable e inclusiva, el RIGI se trata de «una combinación de privilegios al capital y de restricciones al bien colectivo que no hace ningún país serio del mundo (al menos ninguno de la región, aunque sí hay ejemplos en África)».
«Es el régimen más generoso de la historia del país. Con una novedad absoluta: sin ninguna condición a cambio. Ni hoy ni nunca. Porque los treinta años de estabilidad prohíben cualquier cambio tanto a nivel nacional como provincial y municipal», analiza Fundar.
En rigor, es un proyecto escandaloso por donde se lo mire, donde se está generando una ley que promueve las inversiones extranjeras sin una estrategia de desarrollo productivo detrás, que no genera ni crecimiento sostenible, ni en el fortalecimiento de las capacidades locales.
La defensa del Gobierno
A si bien en la discusión del Congreso la defensa del oficialismo con respecto al RIGI fue escueta, este lunes el vocero presidencial, Manuel Adorni, justificó el régimen especial.
“El RIGI establece una serie de beneficios en inversiones superiores a los 200 millones de dólares que, por el desastre macroeconómico generado en los últimos 20 años, no se realizan si no existe la estabilidad tributaria y cambiaria que hoy estamos intentando generar”, puntalizó.
Y agregó: “El RIGI es algo que le puede dar un impulso a la economía, a las inversiones y al empleo para dejar atrás la decadencia en la que estamos inmersos en Argentina. No es nuestra filosofía morir con lo nuestro y dejar las cosas como están, y tampoco es lo que quiere la gente”.
En fin, una justificaciones que no responde ni una de las inconsistencias que tiene para beneficios de nuestro país el RIGI
