El jefe comunal de Quilmes fortalece la alianza con Camaño, quien parece entre el peronismo disidente y el oficialismo. Sorpresivo movimiento del ex duhaldista hacia el kirchnerismo.
Por Ariel Kocik
Luego de un nuevo aniversario de la muerte del General Perón, donde el intendente Francisco Gutiérrez arengó a la tropa peronista en Solano, “flanqueado” por Eduardo Camaño y el concejal De Fazio, el “Barba” hizo declaraciones. “No estamos dominados, todavía nos falta unidad, estamos en el proceso de la liberación, que no es de un día para el otro, sino que se trata de un camino lento en la lucha de los pueblos”, aseguró, para luego meterse en temas nacionales y locales.
El jefe comunal, quien en la semana más caliente del conflicto por el campo se manifestó a favor del diálogo –que implícitamente era un gesto de desacuerdo con el tono violento de la disputa– volvió a referirse al tema y señaló que debe buscarse la salida más equilibrada posible entre el gobierno y la oposición. “El campo también tiene que hacer un aporte importante. Deberían pensar más en el país y menos en lo propio”, sostuvo.
Consideró adecuada la decisión de devolver su rol al Congreso. “Es el lugar donde están los representantes de todos los sectores sociales, que a su vez tienen la posibilidad de hablar con sus representados”, cerró.
En tanto el concejal Alberto De Fazio, aliado del oficialismo local, se metió en el tema de la interna partidaria donde el intendente Gutiérrez competirá por la presidencia.
Aseguró que dentro del peronismo se debe buscar una unidad con las organizaciones que compartan una visión común, y también dar la posibilidad de elecciones internas a los que no compartan ese mismo pensamiento.
Negó presiones a los legisladores oficialistas para votar a favor del proyecto de retenciones móviles del gobierno. “El partido lo que hace es tratar de ordenar a sus diputados y eso es legítimo. El gobierno tiene que ser inteligente y encontrar las fórmulas que sirvan para el consenso de las mayorías”, señaló, y que “fue una medida tardía pero acertadísima, ya que ese es el ámbito de la discusión”. En pleno desarrollo del conflicto, su referente Eduardo Camaño había sido nombrado asesor institucional del Senado.
Tanto Camaño, como De Fazio y Gutiérrez comparten actos como el recientemente realizado en Solano en el aniversario de la muerte de Perón. El camañismo se presenta como una pata fuerte para el sostén del “Barba”, más si el metalúrgico quiere hacer pie en el PJ, ya que proviene del Polo Social, y algunos de sus militantes le señalan que “el límite de las alianzas” es Aníbal Fernández.
La reaparición de Eduardo Duhalde -con quien se referenció Camaño- como figura disidente del justicialismo podría ser un elemento de equilibrio en el tironeo de fuerzas, para intendentes hoy alineados con el gobierno, pero en pugna por los fondos retrasados y por el deseo de evitar la imagen propia como atada a un “pensamiento único”.
Pero es el mismo Camaño el que aportaría más asombro al integrarse al oficialismo de la mano de Julio De Vido. Supo decir que Kirchner intentaba destruir el peronismo. Después de todo, Kichner también fue, en parte, un hijo de Duhalde. Y los hermanos (y los compañeros), sean unidos.

