Los jefes provinciales del PJ se juntaron cada vez que flaqueó la autoridad del poder central. El último antecedente consagró a Kirchner luego de la crisis del gobierno de De La Rúa. Ahora, el patagónico sufre el proceso en carne propia.
Los jefes provinciales trabajan a destajo para mantener el poder territorial. La ardua tarea se intensifica cada vez que el poder central entra en crisis. Por estos días ya nadie discute que la autoridad de Casa Rosada y la conducción K en el PJ se pondrá en juego durante las próximas elecciones, algo que puso a los gobernadores nuevamente en las trincheras.
Hace 10 años, Néstor Kirchner gobernaba Santa Cruz y fue parte de esta misma sociedad que ahora se le plantaría en frente. La “liga de gobernadores” parece conformarse nuevamente al ver peligrar el resultado electoral del peronismo.
En épocas de De La Rúa, sin caciques, el poder del Justicialismo terminó concentrado en una estructura colegiada de 14 gobernadores. Entre ellos estaba Kirchner. Sobresalían también Carlos Reutemann (Santa Fe), que ya entonces era presidenciable, José Manuel De la Sota (Córdoba) y Carlos Ruckauf (Buenos Aires). Los líderes provinciales se reunieron para debatir la forma de mantener el manejo de los planes sociales y los programas de viviendas, tesoros en aquella época, hoy, y siempre.
El grupo sólo se mantuvo conciliador durante unos meses. Cuando cambió el humor social, cambiaron las conductas. Aparecieron pretensiones en el Congreso -donde el justicialismo tenía la mayoría asegurada-, se cuestionó cada decisión del poder central y desautorizaron las medidas nacionales. Los que tenían aspiraciones presidenciales se encargaron de potenciarlas.
Cuando cayó De la Rúa, la sucesión quedó en manos de la “liga”. 11 de los 14 gobernadores eligieron a Adolfo Rodríguez Saá como el sucesor. Acuciado por el apuro, al final el grupo se quedó sin alternativas y cedió su protagonismo al poder bonaerense que encabezaba Duhalde.
Un año después, ya con Kirchner, la liga terminó casi extinguida. El pingüino repetía que si un gobernador recibía fondos era probable que no hiciera política. Durante cinco años, los gobernadores recibieron más fondos que nunca.
El conflicto con el sector agropecuario despertó la preocupación política adormecida. Se le sumó luego el temor por la baja en la recaudación y la sospecha de que los fondos de las promesas de obras millonarias no llegarán.
¿VUELVE LA LIGA?
Ahora, la "liga" amenaza con resucitar desde la profundidad del interior. Temerosos de su suerte en las urnas, por lo menos 10 mandatarios decidieron refugiarse en sus provincias y le sugerirán al jefe del Partido Justicialista que no haga campaña en sus respectivos distritos.
Más allá de esto, los mandatarios no quieren a Kirchner cerca. Juan Schiaretti (Córdoba) y Mario Das Neves (Chubut), igual que el senador santafecino Carlos Reutemann, encabezarán el peronismo en sus provincias con el objetivo de realizar una campaña con enfoque local.
Al menos una decena de mandatarios y líderes peronistas planifican seguir el mismo camino. Aparecen, entre otros, los gobernadores José Luis Gioja (San Juan), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Alperovich (Tucumán), Jorge Capitanich (Chaco) y Luis Beder Herrera (La Rioja).
"Una sola persona ya no puede sintetizar el poder", contestó un gobernador cuando le preguntaron por Kirchner. La mayoría asintió: en público todos acatan con obediencia su liderazgo nacional, pero en la intimidad empiezan a temer que se acerque una crisis de recambio, grafica un artículo del Diario La Nación.
Entre tanto, el actual titular del PJ tuvo un gesto: le cedió la “birome” a los gobernadores para la lista de legisladores. Además, los gobernadores ya no quieren aceptar imposiciones.
