El debut en el Torneo Clausura de la Liga Dolorense de Fútbol fue postergado por cuestiones de seguridad. Saldrán cambiados y esposados de la Unidad Penitenciaria Nº 6, en el mismo colectivo que se usa para el traslado de detenidos. Según el jefe del penal, “no existe riesgo de fuga”. En el plantel hay delincuentes comunes, secuestradores y homicidas.
Hay jugadores buenos y jugadores malos. Rústicos y habilidosos. Incondicionales a la camiseta y traidores. Están también los tribuneros, los soberbios y los de perfil bajo. Los fichados, los cotizados y los libres. También los presos. Porque esta tarde un equipo de reclusos con buenos (y malos) antecedentes será parte de una experiencia única en el mundo, cuando salga por un rato de la cárcel para jugar un partido amistoso de fútbol frente a Independiente de Castelli.
El equipo, que estará conformado por delincuentes comunes, homicidas y hasta secuestradores, llevará el nombre de Defensa de Dolores, un viejo club de la ciudad que tiene personería jurídica y ahora regresará a la máxima categoría del fútbol local.
Defensa se presentará hoy a las 3 de la tarde frente a Independiente en la localidad de Castelli, donde se espera una gran concurrencia. Claro, además de los habituales simpatizantes, habrá un operativo de seguridad especial que contará con la presencia de cincuenta agentes penitenciarios de distintos grupos. De acuerdo con lo informado, los guardiacárceles estarán apostados en el predio y también en las inmediaciones para evitar que alguno de los jugadores abandone el campo de juego, y no precisamente para que otro ingrese en su lugar.
Al respecto, Marcelo Rodríguez, el jefe de la cárcel de Dolores, le dijo a PERFIL que no existe ningún riesgo de fuga. “Estamos preparados para que eso no suceda. Por eso habrá tres anillos de seguridad, dos de custodia personalizada y un tercero con extremas medidas de seguridad”, explicó.
En un principio, se anunció que el equipo debutaría oficialmente en el torneo Clausura, que otorga una plaza en el Argentino C y en un futuro lejano un lugar en la B Nacional. Sin embargo, el Consejo Federal, entidad que agrupa a los clubes del interior, decidió posponer el debut porque en el reglamento no existe una normativa especial para esta clase de eventos. “Se trata de una situación atípica y por ello resulta necesaria la creación de una normativa a fin de evitar un conflicto”, explicó Rubén Pérez, a cargo del Comité de Seguridad Deportiva.
ESPOSADOS
El equipo de los presos saldrá esposado de la cárcel media hora antes del inicio del partido. Lo hará con la indumentaria oficial –camiseta verde con pantalones al tono– y en el mismo colectivo que habitualmente se usa para el traslado de detenidos.
Para ellos será una situación histórica porque se trata del primer encuentro que disputan once reclusos fuera del penal contra un equipo amateur afiliado al Consejo Federal. Pero también la oportunidad de demostrar que están preparados para adaptarse a una sociedad que seguramente los mirará de reojo. Al fin de cuentas el fútbol, como la vida, siempre da revancha.
MÁS DE LA MITAD ESTÁN ACUSADOS POR ROBO
Hay de todo. Desde delincuentes comunes que fueron detenidos por tenencia de arma de guerra hasta homicidas que mataron en un intento de robo. Pero, como en la mayoría de las cárceles de la provincia, más de la mitad de los jugadores están acusados por delitos contra la propiedad.
El plantel de Defensa de Dolores está compuesto por 28 internos, aunque en las últimas horas se sumó uno más, que en las próximas horas será evaluado por el entrenador César “Beto” Barragán, el único integrante del grupo entra y sale de la cárcel cuando quiere porque no tiene antecedentes delictivos.
De esos 28, 19 están acusados por “robo calificado” y cuatro por “robo agravado”. Otros cuatro fueron detenidos por delitos más graves: el polifuncional Guillermo “Mono” Lescano, condenado por robo calificado y secuestro extorsivo; el capitán José Luis Santa Cruz, penado por doble homicidio en ocasión de robo, el arquero Jorge Córdoba, procesado en una causa por robo calificado, portación de arma de guerra, lesiones y homicidio, y el carrilero Alberto “Beto” Tello, también penado por el delito de homicidio. Un dato: Gregorio Yegros, el ayudante de campo, hizo las inferiores en Vélez Sársfield cuando jugaban Carlos Ischia y Julio Falcioni. Desde 2003 está preso por homicidio simple.
Fuente: Diario Perfil
