Un día después del fallecimiento del ex Presidente de la Nación, Eduardo Román realizó un emotivo recorrido por la vida política del símbolo del radicalismo y del retorno de la democracia en los 80.
Nos ha dejado un verdadero demócrata. Hay una mezcla de sensaciones y recuerdos, la primavera democrática, la Argentina post Malvinas, el país de los 80s, el fervor de cada uno de los militantes de los diversos partidos políticos que creían que con la vuelta de la democracia empezaban a llegar las soluciones al país. Alfonsín fue un hombre que en vida sufrió todo tipo de ataques, fue un hombre con algunas contradicciones, pero que siempre creyó en la República.
… Lo que no podemos dejar de olvidar es su honestidad. No podemos dejar de lado la comparación que la historia ya está dictando con lo que vino después, los Presidentes que supimos elegir tras su mandato. Era un hombre liberal en sus ideas políticas, muy cercano al pensamiento social-demócrata europeo, que luchó por los derechos humanos, que creyó en la democracia y en la participación. Pero sobre todo siempre creyó en el disenso y respetó las diferencias. Esto que parece la esencia de la democracia, hoy en día lo tenemos muy devaluado, en un país lleno de crispaciones, donde intentan imponer una idea sobre otra.
Alfonsín siempre ha privilegiado el diálogo, y en esto ha tenido marcas como el “Pacto de Olivos”. Sin embargo, él creyó que en ese momento era necesario para la democracia, por la manera en la que el ex Presidente Menem se encaminaba a realizar la reforma constitucional, de forma muy irregular.
Estamos en el análisis de la trayectoria de un político de ley, que falleció haciendo política hasta último momento. Habida cuenta que sabemos que fue el que empezó a convencer a los “correligionarios” de la necesidad de darle el "indulto" a Julio César Cleto Cobos, para que el vicepresidente se acercara una vez más al radicalismo después de lo que pasó con la resolución 125.
Los que “peinan canas” y los que estamos parados en el medio de la vida” no podemos alejarnos y tomar distancia de recuerdos personales vividos con él, o de los momentos vividos en los primeros años de la vuelta de la democracia. Él es un símbolo del retorno a la democracia, de las libertades públicas, que junto al pueblo lograron después de varios años de dictadura. Él fue el que condujo ese proceso. Impulsor del Juicio a los ex comandantes de la dictadura, único en el mundo. También fue quién propició las “leyes del Perdón”, algo que dejó huellas en su trayectoria.
Pero también podemos hablar de Alfonsín antes del año 83. Cuando no todo el radicalismo apoyaba la investigación de lo que había hecho la dictadura, él fundó la asamblea permanente de los derechos humanos. Un organismo dedicado al esclarecimiento y la verdad. Balbín, su contrincante histórico dentro del partido, estuvo en Europa durante la dictadura, y dijo que los desaparecidos estaban muertos, observen la diferencia con Alfonsín.
…Cuando la UCR cayó en desgracia en la década del 90, él siguió haciendo reuniones chicas en los pueblos, bancando candidaturas de hombres que buscaban la concejalía de su lugar. Un momento “pequeño” como el que vive el radicalismo desde el 2001 a la fecha, de donde no puede recomponerse. Y Alfonsín, que podía haberse ido a su casa, en un momento donde fue fustigado por su salida del gobierno y la hiperinflación, volvió a empezar de 0 en la política, cuando ya tenía edad de jubilarse…
Definitivamente lo pongo en el “póker de Aces” de las figuras políticas del país, la pongo a Evita, a Perón, a Hipólito Yrigoyen y definitivamente en la historia del siglo XX, también lo pongo a Raúl Alfonsín.
