Barrionuevo habría ofrecido fiscalización a cambio de luz verde para el armado de listas paralelas. Algunos sectores del PRO no están conformes y aprovechan la circunstancia para cortarse solos. Carlos Brown y un grueso de dirigentes están a favor de una propuesta única. Entre tanto, al empresario sólo parece interesarle sumar votos y amaga con dar libertad de acción.
El Diputado Nacional se juega una parada fundamental el 28 de junio. No tanto por la renovación de su banca, sino por ver cómo queda posicionado para buscar la Gobernación bonaerense en el 2011.
Al parecer, De Narváez simpatiza con la idea de juntar votos por todos lados y en todos los distritos a como dé lugar. Es difícil que diga que NO cuando su circulo intimo le advierte que se estarían armando colectoras en toda la provincia de Buenos Aires. El ex dueño de Casa Tía parece priorizar la suma total bonaerense por sobre el armado de estructuras en los distritos.
Es así que Luís Barrionuevo quiere imponer colectoras en aquellos distritos en los que no haya acuerdos. A cambio garantizaría fiscalización y campaña, llegando a los lugares donde al “Colorado” le cuesta llegar. Algo parecido sucede con el felipismo y con algunos sectores del PRO, que de paso aprovechan la circunstancia para no tener que convivir con peronistas en una misma lista. Es que algunos digieren este acuerdo sólo con “los dedos en la nariz”.
Pese a todo, una parte del francisquismo con experiencia bonaerense, y algunos felipistas y macristas del sector –entre ellos Carlos Brown- expresan una rotunda negativa ante la posibilidad de las colectoras. Creen que es una mala idea dinamitar la propuesta y atacar por varios frentes. En los distritos se podrían ver resentidas las representaciones en los concejos deliberantes y en lugar de Unidad lo que se lograría es una feroz pelea en una suerte de Interna Abierta en comicios generales.
Estos dirigentes que se oponen a las colectoras prefieren una estructura compacta y unida para polarizar la elección con el kirchnerismo, en la provincia y también en los distritos. Argumentan que la mejor manera de coquetear con el poder es conseguir armados fuertes en cada región. De lo contrario, “sería como hacerle el juego a Néstor y a Scioli”, se quejan.
Ya finalizada la confección de alianzas dentro de Unión -PRO para estas elecciones, ahora hay tiempo hasta el 9 de mayo para anotar las listas definitivas. Es cuestión de esperar para saber quién tiene más peso en el peronismo opositor bonaerense. Para imponer sus ideas. El COPEBO, Unión Celeste y Blanca, el PRO, el felipismo, todos quieren imponer sus nombres en los primeros lugares.
