Lo anunció la presidenta Cristina de Kirchner y el ministro de Economía, Armando Boudou. Ambos insistieron en la “fuerte señal” de estabilidad que la Argentina le da así al mundo. Pagarán a los bonistas y las deudas internacionales.
En medio de un clima de incertidumbre que provocó la denuncia por amenazas que habría recibido la presidente Cristina Fernández de Kichner, la cadena nacional anunciada en Casa Rosada –prevista para las 12- comenzó con 40 minutos de demora.
El primer orador en el Salón de las Mujeres Argentinas fue el ministro de Economía, Amado Boudou, quien anunció la creación del Fondo del Bicentenario para el desendeudamiento y la estabilidad.
Boudou anunció algo que ya se había confirmado públicamente en las últimas semanas: la deuda externa en 2010 -que ronda los 6.500 millones de dólares- se cancelará “con reservas que el Banco Central ha acumulado”.
“Así vamos a brindar máximo nivel de certeza de pago”, indicó el titular de la cartera de Economía, quien concluyó su discurso con un mensaje optimista: “Estamos viendo que los argentinos vamos a tener un muy buen 2010”.
Antes de enfrentar los micrófonos del atril, Cristina estuvo sentada en compañía del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los senadores nacionales José Pampuro y Eduardo Fellner.
“Durante este año tuvimos que escuchar que el dólar se iba a ir por las nubes y se dudaba de nuestra capacidad de pago. Nosotros vamos a sostener la política de reservas porque nos ha permitido tener un dólar competitivo”, expresó la Presidente.
Cristina consideró que la creación del Fondo del Bicentenario con 37 por ciento reservas monetarias excedentes para el pago de la deuda externa en 2010 es "una fuerte señal al mercado de que no vamos a aceptar cualquier tasa de interés" para obtener préstamos internacionales.
Tal como acostumbra, no dejó pasar la oportunidad para arremeter contra la prensa. “Dar a los mercados internacionales la seguridad del cobro de la deuda, achica no sólo maniobras de mercado, sino la que se hace virtualmente desde los medios. Creen que con la presión de títulos de tapas pueden obligarme a torcer las cosas que se tienen que hacer", se quejó.
La jefa de Estado concluyó su discurso sin hacer referencia a la denuncia por amenazas que este lunes presentaron funcionarios del Gobierno nacional ante la Justicia Federal.
