Pese a la derrota en las últimas elecciones parlamentarias, el oficialismo se siente revitalizado y ahora quiere impulsar cambios en la Ley Electoral. Apuntarían a un sistema de elección de candidatos a través de primarias, pero por voto indirecto como en EE.UU., una iniciativa que favorecería las chances K.
El kirchnerismo se siente fortalecido y quiere más. Después de las últimas disputas parlamentarias, donde el oficialismo se impuso fácilmente sobre la oposición, el gobierno esta preparando una nueva batalla. Impulsará la reforma política, que incluye cambios en la Ley Electoral.
Los últimos números explican esa euforia: hubo 147 diputados que votaron a favor de la ley de medios, 159 avalaron la suspensión de la ley de responsabilidad fiscal y 138 dieron el OK para el Presupuesto 2010. En esta última norma, el oficialismo consiguió nada menos que el apoyo de dos diputados que respondían hasta hace una semana a Francisco de Narváez, el verdugo de Néstor Kirchner en las últimas elecciones.
LA REFORMA POLITICA K
La idea que impulsará el oficialismo y que podría ser girada al Congreso a fin de mes, apunta a promover las elecciones internas en los partidos políticos, allí, los candidatos presidenciables serían elegidos por los afiliados e independientes, pero con la modalidad del voto indirecto.
Algunos dicen, que el esquema imaginado replica el de las primarias estadounidenses, donde se eligen electores o delegados encargados de proclamar al candidato de una convención. Una de las principales ideas del oficialismo en esta cuestión, sería reducir la relevancia que tiene la provincia de Buenos Aires en cualquier elección por voto directo, territorio testigo de la derrota de Néstor Kirchner el 28 de junio.
COMO EN EL PAIS DEL NORTE, PERO NO TANTO
A diferencia de los Estados Unidos, donde las elecciones primarias se realizan por estado, la intención aquí es dividir al país en cuatro regiones: centro, sur, noreste y noroeste, y las elecciones se llevarían adelante escalonadamente.
Para llevar adelante este sistema común de elección de candidatos presidenciables, se necesitaría de reformas en las cartas orgánicas de los diversos partidos, algo que ha enfriado el entusiasmo K inicial. Igualmente, desde la Casa Rosada elogian esta idea ya que le daría “mayor institucionalidad” a los partidos y seduciría a gobernadores e intendentes que poseerían mayor poder a la hora de elegir a sus propios delegados. Cabe resaltar, que con voto directo o indirecto, habría sólo un requisito: quienes resulten derrotados en las primarias, no podrán presentarse como candidatos.
Por Adrián Cordara
