El caso del ministro Arroyo, y Santilli son los más renombrados si bien todo proceso electoral siempre trae recambios.
El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, es el uno de los dos ministros del Gabinete que competirán en esta elección. Su ciclo se terminó, aunque aún Alberto Fernández y Santiago Cafiero no hayan decidido si se mantendrá en el cargo hasta el 10 de diciembre, cuando asuma como diputado nacional, o si dejará su oficina en el corto plazo para dedicarse a la campaña electoral.
Arroyo ocupa el escalón N°12 de la nómina de diputados, un lugar demasiado relegado para un ministro, lo que exhibe la valoración (mala) y el desgaste que ha sufrido Arroyo en los meses de pandemia.
En los próximos días el actual ministro será una de las voces que se escucharán con más frecuencia en los medios de comunicación. Contará la gestión, la ayuda del Estado, aquello que Fernández quiere resaltar de sus días en la Casa Rosada. Es que está claro que en el oficialismo buscan destacar la labor de contención desarrollada por el Estado durante el aislamiento forzado.
Otro ministro que podría tener salida es Agustín Rossi, quien competirá en una PASO en Santa Fe por una senaduría nacional, adelantando de esa manera la competencia por la gobernación santafesina. En Casa Rosada deberán definir el rol de Rossi en caso de perder las primarias.
En el escenario bonaerense Axel Kicillof resistió la salda de Carlos Bianco, pero entregó a Daniel Gollan como figura de la gestión bonaerense respecto de la pandemia y con un plan vacunatorio que avanza aceleradamente. En su lugar queda Nicolás Kreplak, de La Cámpora.
En Juntos por el Cambio, la principal renuncia para competir es la de Diego Santilli. El Colorado dejó la vicejefatura de Gobierno y el ministerio de Seguridad de la Ciudad para dedicarse de lleno a la campaña electoral que le insumirá tiempo completo.
