El jueves Kirchner fijó la fecha y bendijo a Balestrini como su hombre. No era una sorpresa, el nombre del vicegobernador era el que más sonaba para el cargo, dado que a su fidelidad al kirchnerismo le sumaba la ascendencia que le otorga frente a los jefes territoriales haber sido mandamás de La Matanza, una provincia dentro de la provincia de Buenos Aires.
El jueves Kirchner fijó la fecha y bendijo a Balestrini como su hombre para el distrito. No era una sorpresa, el nombre del vicegobernador era el que más sonaba para el cargo, dado que a su fidelidad al kirchnerismo le sumaba la ascendencia que le otorga frente a los jefes territoriales haber sido mandamás de La Matanza, una provincia dentro de la provincia de Buenos Aires.
El gobernador Daniel Scioli ya había tenido su retribución con su designación como vicepresidente del PJ nacional, así que se apresuró en felicitar a Balestrini por la designación.
El primer encargo de Kirchner a Balestrini fue que hablara con los intendentes para conocer sus pretensiones. La idea es evitar las fugas y contener a la tropa en una lista de unidad. Hay muchos cargos para repartir entre vicepresidencias, secretarías y demás, por lo que calculan que no habrá muchos descontentos.
En la decisión de apresurar los comicios jugó la intención de no darle tiempo a la oposición de armarse. Pasarlo al año próximo, con lo que se pegaban con las elecciones legislativas, abría nuevos interrogantes.
Casualidad o no, el mismo día que quedó confirmada la interna fue que a Eduardo Duhalde se le ocurrió comparar a Kirchner con Hitler y Mussolini. El ex senador luego se arrepintió, pero quedó dando vueltas esa imagen: un Duhalde exaltado, lejos del gesto sereno y racional que gusta exhibir.
En el kirchnerismo, obviamente, ven otros motivos en las dudas de Duhalde. “Conoce el paño y sabe que no tiene tiempo para armar algo serio”, respondían. Y que poco futuro podría tener el armado opositor duhaldista si de arranque sufre una dura derrota justo en la provincia de Buenos Aires.
Duhalde no es el único opositor que está mirando la nueva situación. Francisco de Narváez ya había amagado con darle pelea al kirchnerismo en las internas del PJ nacional.
Otro caso es el de Felipe Solá, también entusiasmado con la posibilidad de armar políticamente en la vereda de enfrente del kirchnerismo desde que se distanció a partir de la votación por las retenciones móviles. Su situación es particular, Solá es diputado con mandato hasta 2011, por lo que no tiene posibilidades de presentarse en las elecciones del año que viene.
La gigantesca geografía provincial incluye 134 municipios divididos en ocho secciones electorales. Según los números que maneja el actual titular del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari, el padrón cuenta con poco más de un millón y medio de afiliados y en una interna para cargos partidarios suele darse una participación de alrededor del 20 por ciento. Y si, como pretende el kirchnerismo, la oposición no consigue armar una lista a tiempo y hay boleta única, el interés terminará centrado en lo que suceda en los municipios, donde seguramente habrá pelea.
Fuente: Página 12
