El grupo Dorrego se agrandó esta semana. Los intendentes se pusieron firmes para frenar cualquier aventura de algún dirigente ajeno a la vida política bonaerense. Jorge Macri ya avisó que quiere ser candidato a gobernador y que, si es necesario, encabezará la lista de este año. Diego Santilli aparece, por ahora, como la principal amenaza. La falta de definición en los dirigentes de la cúpula empodera la organización territorial.
Por César Morielli
Esta semana los caciques bonaerenses de Juntos por el Cambio agregaron algunas sillas a la mesa del grupo Dorrego. Jorge Macri de Vicente López, Diego Valenzuela de Tres de Febrero, Néstor Grindetti de Lanús y Julio Garro de La Plata, sumaron a los intendentes Javier Martínez (Pergamino), Guillermo Montenegro (General Pueyrredón), Ezequiel Galli (Olavarría), Pablo Petrecca (Junín) y Héctor Gay (Bahía Blanca). Hay coincidencia entre todos en defender el poder territorial y los votos cosechados durante el aluvión del Frente de Todos en 2019. No quieren que la rosca de la alianza ponga en riesgo lugares, candidaturas y poder de decisión que les pertenece por legitima decisión popular.
Los intendentes sienten que los jerarcas partidarios pueden evitarlos a la hora de armar políticamente en la Provincia de Buenos Aires. Pero también ven con riesgo la idea de que se pueda elegir a un candidato que no sea del territorio a la hora de pensar en un futuro gobernador. Se plantaron firmes y defenderán la candidatura de alguno de los que gestionan probadamente en el ámbito bonaerense y que ya han sorteado su suerte en elecciones pasadas.
Allí aparecen dos nombres para una contienda. El intendente de Vicente López Jorge Macri está dispuesto a dar la batalla hasta el final. Incluso podría ser candidato a diputado nacional encabezando la lista bonaerense este año. El objetivo principal es ser candidato a gobernador en 2023. Sus colegas aún no mueven fichas, pero defienden la misma idea: Un intendente para gestionar la provincia. No van a aceptar una experiencia similar a la de María Eugenia Vidal, quien desarrolló su carrera política en la Ciudad de Buenos Aires. En la coyuntura actual, esa concepción se plasma en el porteño Diego Santilli, quien parece ser la apuesta que defiende Horacio Rodríguez Larreta.
La red de rosca cambiemista es compleja, y las elecciones internas del radicalismo de este domingo incidirán en el tablero. Cada dirigente representa una línea diferente. Y como en el ajedrez, algunas fichas podrían sacrificarse. ¿Larreta muestra a Santilli para defender su candidatura y entregarlo como prenda de negociación? Esa estrategia no es viable para los intendentes, que aceptan trabajar de manera colectiva para defender al espacio en Buenos Aires, pero de ninguna manera están dispuestos a ceder la candidatura a gobernador. Allí también entran los partidos o agrupaciones ajenas al PRO. Para los puros del territorio se llevan demasiado previo a la hora de armar listas.
La experiencia es bastante similar al proceso que atravesó el peronismo hace 4 años, con la creación del Grupo Esmeralda, donde algunos intendentes comenzaron a reorganizar el peronismo territorial desde la defensa del poder político en cada comuna. Colaboraron para una unidad amplia, no pudieron poner al candidato a Gobernador, pero lograron que su voz se escuche en el nuevo gobierno.
En el Dorrego hubo una reunión clave esta semana en Bahía Blanca, donde se agregaron las sillas a las nuevas incorporaciones. Podrían sumarse algunos más de manera inminente. Pero los intendentes ya le mostraron los dientes a la cúpula partidaria, que aún no muestra un rumbo claro ni define nombres jurisdiccionales. Por ejemplo, Mauricio Macri no parece dar demasiadas definiciones, Patricia Bullrich se muestra como la más dura pero no se sabe si será candidata y si lo será en Ciudad o en Provincia, y Vidal sigue en su retiro político solo transmitiendo incertidumbres. El mensaje de los intendentes es claro para el análisis: se conducen a ellos mismos y no aceptarán imposiciones.
El principal objetivo es armar las listas seccionales para las legislativas bonaerenses, pero también tener incidencia en la birome que anotará los nombres de los legisladores nacionales. Y la batalla central es la gobernación en 2023.
Hace poco, el propio Jorge Macri esbozó una hipótesis brutal: «¿Le gustaría a Ciudad de Buenos Aires que Garro sea un buen candidato a jefe de gobierno?».
Santilli aceleró su desembarco bonaerense hace algunos meses. Y lo curioso es que realizó actividades con algunos de los intendentes del Grupo Dorrego. Por ejempló, entregó donaciones de patrulleros en Lanús, La Plata y Mar del Plata, donde compartió actividad con los Jefes Comunales. Esas actitudes fueron mal vistas por Jorge Macri.
Saben todos que la decisión final no es de ninguna persona de carne y hueso, sino del frío número de las encuestas. Esa es la lógica en Juntos por el Cambio, por eso el alcalde de Vicente López comenzó una recorrida por la provincia para mejorar su imagen fuera de la zona norte. Pero de todas formas el Dorrego avisa que acompañarán a quien mejor mida siempre que sea un bonaerense. Y si hace falta, están dispuestos a dar pelea con las PASO.
