¿Cuánto dolor le entra a un pueblo que lleva años luchando contra todos los monstruos que al capitalismo se le ocurre inventar?
Por Marianela Saavedra
El ruido de los helicópteros hidrantes, de las autobombas, de los generadores eléctricos.
El silencio de la ruta, de los medios de comunicación, de les gobernantes.
Mi hijo llorando por los árboles, los animales y por si somos les próximos; mi hija diciéndome que fue un atentado, que sus amigues perdieron todo, que ahora tenemos que vivir preparades para los desastres.
La falta de electricidad, de agua, de gas, de transporte, de respuestas, de responsables, de políticas provinciales y nacionales que estén a la altura de este caos que se nos hace costumbre.
La gente que perdió todo, la que enfrenta al fuego con un balde de agua, les que no duermen hace días por miedo a que vuelva el fuego, les que todavía están buscando a les que todavía no aparecen, los animales lastimados, perdidos, buscados, mi compañera de la escuela que me muestra la historia de su vida y su paraíso terrenal en una foto dónde sólo se ve un montón de cenizas.
¿Cuánto dolor le entra a un pueblo que lleva años luchando contra todos los monstruos que al capitalismo se le ocurre inventar?
¿Cuánto más creen ustedes que podemos resistir a éste descarado e impune plan de masacre contra la Comarca Andina?
¿Cuánto puede aguantar un territorio?
Por favor, llenen las redes con toda la información que circula, difundan todos los pedidos de ayuda y todos los de organización de colaboración…
Acá nos enfrentamos a «un monstruo grande que pisa fuerte».
