La protesta del campo mostró problemas que no son nuevos. El desabastecimiento es el riesgo de no dialogar y esquivar la institucionalidad. En los distritos hay diferencias incluso dentro del oficialismo. El ARI de Quilmes afirma un rol opositor.
Por Ariel Kocik
El conflicto del campo sigue. La violencia y el desgaste de un estilo de huir hacia adelante, sin comunicación, complican la salida. En el medio hay pequeños productores afectados que no son el sector más rentable del país aunque pagan como tales. Y los grandes, siguen la lógica capitalista: ganar más. No es una sorpresa. Hasta Hugo Chávez la sigue en el precio de los productos que le vende al país.
También hubo llamados a aceptar errores, y comenzar mediante el diálogo un camino de desarme de las trabas corporativas de larga data, que no son patrimonio del campo. El gobierno las ayuda a encarnar con alianzas como la de Hugo Moyano, del mismo modo que “no quiere dividir” a la gente, pero la fuerza de choque desaloja plazas con una puntualidad que a veces no tiene la policía.
Dicen que las retenciones son para distribuir. La desconfianza es natural si organismos que miden la pobreza fueron maltratados. El desempleo “oficial” es de 7 %, pero el desfile de cartoneros y desocupados también habla. Está el tema institucional: la decisión de los tributos no pasó por el Congreso. Dejar de concentrar poder, puede evitar una crisis, que es difícil de justificar con una situación externa tan favorable a la Argentina.
La “huida delarruista” ha sido un elemento de burla para el gobierno. Cristina pudo recrear la escena del helicóptero. Las patotas disolvieron un cacerolazo y ella prefirió salir en auto. Todavía puede evitar que la bronca crezca.
DIFERENCIAS LOCALES
Mario Sahagún, concejal del ARI de Quilmes, declaró que el partido apoya una propuesta de diálogo y pacificación, y que el gobierno es el principal responsable del desarrollo del conflicto, con discursos “autoritarios y soberbios”. Cree que mucha gente se cansó de presencias como la de Moyano en la ruta o la de Luis D’ elía en la plaza.
Agrega un dato: se habla de angustia en la sociedad, pero también muchos parecen “bancarse” hasta la falta de productos, tal vez por comprender el paro. Sugiere además que las encuestas dan una imagen del gobierno muy baja en apenas tres meses de gestión.
Sobre las antinomias blancos / negros o gobierno popular / oligarquía, señaló que el “reloj cronológico” de sus mentores atrasa. Se pregunta por qué no intentan recaudar tocando a otros sectores, como la pesca, que se sustenta en bienes naturales y tiene una extraordinaria rentabilidad. Hay una oligarquía, asegura, pero no pertenecen a ella muchos productores movilizados.
Sobre la convocatoria de apoyo a la Presidenta, declaró que “los intendentes y los gobiernos son presionados y cooptados por el dinero”. Pide que se recapacite y que el discurso oficial “baje los decibeles” de la confrontación.
En el plano local, adelanta diferencias con otros bloques, tal vez incluso con el oficialista, con el que hasta ahora hubo muchas coincidencias, “porque se realizan medidas que nosotros impulsamos, como la carrera médica hospitalaria o la investigación por la represión a Bellas Artes, pero no somos parte del gobierno”, sostiene.
Sahagún dice que Cristina quizá podría lograr que se pongan de acuerdo en este tema dos sectores que rivalizan en el Consejo Deliberante: el oficialismo y el ex villordismo, ya que ambos responden a la mandataria.
